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Las enfermedades más comunes en perros y gatos y cómo detectarlas a tiempo

Problemas de salud más frecuentes y señales tempranas para detectarlos antes de que se compliquen.

CLÍNICA VETERINARIA LAS ROZAS GAIA Actualizado: 6 de julio de 2026 Publicado: 5 de septiembre de 2026

Con perros y gatos pasa algo curioso: muchas enfermedades empiezan con señales pequeñas, casi invisibles. Un cambio leve en el apetito, algo menos de energía, un poco más de sed… y ahí es donde se gana tiempo. Detectar a tiempo no significa alarmarse por todo, sino conocer qué problemas son frecuentes y qué pistas suelen dar antes de hacerse evidentes.

Esta guía reúne algunas de las enfermedades más comunes en perros y gatos y las señales tempranas que suelen aparecer. No sustituye una visita veterinaria, pero sí te ayuda a saber qué observar y cuándo conviene actuar.

Problemas digestivos

Gastroenteritis y trastornos intestinales

Vómitos, diarrea, gases, dolor abdominal o rechazo de la comida son señales típicas. En muchos casos se debe a algo que han comido, cambios de dieta o intolerancias, pero también puede estar relacionado con parásitos o infecciones.

Si hay sangre, decaimiento fuerte, fiebre o el cuadro se repite, conviene consultarlo. En cachorros, gatitos y animales mayores, los problemas digestivos pueden deshidratar rápido.

Estreñimiento, sobre todo en gatos

En gatos es bastante común. Se nota por intentos repetidos en el arenero, maullidos, heces duras o ausencia de deposiciones. Si además hay apatía o vómitos, no lo dejes pasar.

Parásitos internos y externos

Pulgas y garrapatas

Se detectan por rascado constante, costras, pérdida de pelo y pequeñas “tierritas” negras en el pelaje (heces de pulga). Las garrapatas pueden verse a simple vista, sobre todo en orejas, cuello y zonas con menos pelo.

Además del picor, pueden transmitir enfermedades. Si ves una garrapata, lo ideal es retirarla correctamente y vigilar la zona.

Parásitos intestinales

Diarrea intermitente, barriga hinchada (más típico en cachorros), pérdida de peso, pelo apagado o “lamidos” excesivos pueden ser pistas. A veces se ven gusanos o segmentos en heces, pero no siempre.

Las desparasitaciones pautadas ayudan mucho a prevenir.

Enfermedad dental

Sarro, gingivitis y periodontitis

Es de lo más frecuente y muchas veces pasa desapercibido hasta que huele mal el aliento. Señales: halitosis, encías rojas, sangrado, baba, dificultad para masticar o que el animal deje caer la comida.

En gatos, el dolor dental puede manifestarse como aislamiento o comer menos sin que parezca un problema “de boca”. La enfermedad periodontal no solo afecta a los dientes: también puede influir en el estado general.

Problemas de piel y alergias

Dermatitis alérgica

Picor, enrojecimiento, lamido de patas, otitis recurrentes y pérdida de pelo son síntomas habituales. En perros se ven mucho las alergias ambientales o alimentarias. En gatos, además del rascado, puede haber lamido compulsivo.

Las alergias rara vez se resuelven solas. Identificar el patrón y el desencadenante es la clave, y suele requerir seguimiento veterinario.

Hongos y ácaros

Alopecias redondas, descamación, costras o lesiones en orejas pueden indicar hongos o ácaros. Algunas afecciones pueden ser contagiosas, así que conviene revisarlo pronto.

Otitis

La otitis es muy común en perros (y también aparece en gatos). Signos: sacudir la cabeza, rascarse la oreja, mal olor, secreción o sensibilidad al tocar.

Si se cronifica, puede volverse muy dolorosa y difícil de tratar. Cuanto antes se trate, mejor.

Infecciones urinarias y problemas renales

Cistitis e infecciones urinarias

Orinar muchas veces, pequeñas cantidades, dolor al orinar o hacer pis fuera de lugar son señales típicas. También puede haber sangre en la orina.

En gatos machos, la obstrucción urinaria es una urgencia. Si entra repetidas veces al arenero y no hace nada, no esperes.

Enfermedad renal crónica, especialmente en gatos

Es muy común en gatos adultos y mayores. Señales tempranas: beber más agua, orinar más, pérdida de peso, apetito irregular, vómitos ocasionales y pelo más descuidado.

En perros también aparece, y detectarla pronto mejora mucho el manejo.

Diabetes

Se ve en perros y gatos. Las señales más típicas son aumento de sed, aumento de orina, hambre excesiva con pérdida de peso y, a veces, apatía.

En gatos puede confundirse con “está comiendo mucho pero está más delgado”. Si ocurre, conviene hacer analítica cuanto antes.

Las enfermedades más comunes en perros y gatos y cómo detectarlas a tiempo

Problemas articulares

Artrosis y dolor crónico

Muy frecuente en perros mayores, y también en gatos aunque se note menos. Señales: rigidez al levantarse, menos ganas de subir escaleras, cambios en el carácter, cojera intermitente o menos interés por jugar.

En gatos, a veces se manifiesta como que deja de saltar a sitios altos o usa menos el rascador.

Enfermedades respiratorias

Resfriados e infecciones respiratorias

Estornudos, tos, secreción nasal, ojos llorosos y decaimiento pueden indicar infección respiratoria. En gatos son comunes los cuadros víricos con estornudos repetidos y legañas.

Si hay dificultad respiratoria, respiración con esfuerzo o empeora rápido, es mejor no esperar.

Obesidad: la “enfermedad silenciosa” más frecuente

No es una enfermedad puntual, pero sí un factor que empeora casi todo: articulaciones, corazón, diabetes, hígado. Detectarla a tiempo es tan simple como controlar peso y condición corporal.

Si notas que le cuesta moverse, que respira más fuerte al caminar o que la cintura desaparece, vale la pena revisar dieta y actividad con un profesional.

Cómo detectar a tiempo: hábitos que ayudan

  • Pesa a tu mascota cada cierto tiempo, aunque sea de forma aproximada
  • Observa agua y orina: cambios suelen ser una pista temprana
  • Revisa boca y encías de vez en cuando
  • Toca el cuerpo: bultos nuevos o zonas dolorosas se detectan así
  • Fíjate en rutinas: si cambia su forma de dormir, jugar o moverse, anótalo
  • Mantén al día vacunas, desparasitación y revisiones

La clave está en los cambios

La mayoría de enfermedades comunes no aparecen “de golpe”. Aparecen como pequeñas variaciones en cosas del día a día. Y ahí es donde tú tienes ventaja, porque nadie conoce mejor a tu perro o gato que tú.

Si algo te hace pensar “esto no es normal en él”, suele ser una señal suficiente para observar con atención y consultar. Detectar a tiempo casi siempre significa tratar más fácil, gastar menos y, lo más importante, evitar que tu mascota sufra sin necesidad.

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