¿En qué consiste una dieta hipocalórica?

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El secreto de las dietas hipocalóricas consiste en consumir alimentos que contengan bajas calorías. Es lo que se conoce comúnmente como “comer sano” para mantener, además de una buena figura, la salud general. 

Existen una variedad de menús que, además de alimentar proporcionalmente al organismo, ayuda en la pérdida de peso. 

Las dietas hipocalóricas son muy recomendadas en la actualidad por los nutricionistas, en especial, para las personas que sufren de sobrepeso o tienen algún tipo de patología.

¿Qué son las dietas hipocalóricas?

Las dietas hipocalóricas están definidas como el tipo de alimentación donde el consumo de calorías es menor a la cantidad que usualmente eliminamos en el transcurso del día.

Lo más importante cuando decidimos hacer una dieta hipocalórica, es saber cuántas calorías diarias necesita nuestro organismo para funcionar debidamente. 

Esto lo podemos investigar a través de nuestro gasto metabólico basal, que es aquel que genera nuestro organismo por el solo hecho de permanecer vivo, cumpliendo con todas sus funciones. 

Para su cálculo, debemos sumar las calorías que generalmente eliminamos mediante la actividad física diaria. Es decir, ese desgaste que se origina cuando hacemos movimientos, ya sea al caminar, trotar, subir escaleras o nadar. Actividades que pueden ir aunadas a otras de tipo deportivo, sobre todo, si hacemos algún tipo de entrenamiento físico. 

Gasto metabólico basal  

El gasto metabólico basal va a depender de varios factores, entre ellos, el peso y la altura de cada persona. 

En este gasto también influyen factores como la edad, mientras mayores seamos, nuestro metabolismo basal o gasto metabólico será menor. Además, también influye la cantidad de masa muscular que posee cada individuo. 

Es decir, a mayor masa muscular, mayor gasto metabólico, por la sencilla razón de que el musculo tiende a consumir mayor energía que la grasa. 

También influye la temperatura corporal y el adecuado funcionamiento de todo nuestro sistema hormonal. 

Ejemplo de dietas hipocalóricas

Realmente no existe una dieta hipocalórica exclusiva que pueda servir para todas las personas, ya que esta debe atender las diferentes necesidades individuales. Es decir, cada quien presenta una necesidad calórica diferente, de acuerdo a su edad, sexo, altura o rutina diaria. 

Por ello, siempre se recomienda acudir a un profesional experto en la materia que, según la ocasión, pudiera ser un dietista nutricionista, para que evalúe cada caso, con la finalidad de ofrecer una dieta hipocalórica personalizada, que se adapte a metas y requerimientos específicos. 

Básicamente, las dietas hipocalóricas tienden a incluir una gran cantidad de verduras y frutas, ya que son alimentos naturales que aportan una gran riqueza de macro y micronutrientes, así como de vitaminas. 

La ventaja es que poseen una densidad calórica muy baja, lo que significa que nos aportan pocas calorías. Además, gracias a su gran contenido fibroso, logra saciar el hambre.

Los alimentos procesados que se conocen como snacks, frituras o chucherías, presentan una densidad calórica muy elevada y no ofrecen ninguna ayuda en cuanto a saciar necesidades alimentarias.

Además, estos productos carecen de los nutrientes necesarios para nuestro organismo. Igual ocurre con el alcohol, el cual no está recomendado cuando se sigue una dieta saludable, ya que aporta una gran cantidad de energía en forma de calorías que no resultan para nada saciante (por su estado líquido)

¿Cómo seguir una dieta hipocalórica?   

En primer lugar, la voluntad de la persona es el factor más importante a considerar, incluyendo la disciplina y constancia que se debe tener, teniendo claro que esta dieta generará menores calorías, lo cual se traducirá en un cambio progresivo o brusco de una rutina alimentaria que, sin duda, sufrirá cambios que repercutirán de diferentes maneras en el bienestar físico y emocional. 

La base de una dieta hipocalórica, aparte de un bajo consumo de calorías, es la repartición adecuada de nutrientes que proporcionen a nuestro organismo proteínas, carbohidratos y grasas en buena proporción. Además de las vitaminas y minerales que requiere el cuerpo. 

En fin, ingerir alimentos sanos y frescos, en lugar de productos procesados, siempre favorecerá nuestra salud en general.

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