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¿Por qué un ascensor hace ruidos? Causas comunes y cuándo preocuparse

Señales habituales en el funcionamiento del ascensor y cómo identificar ruidos que requieren revisión

ASCENSORES TOP LEVEL Publicado: 5 de febrero de 2026

Un ascensor no es un aparato silencioso por naturaleza. Mueve peso, vence rozamientos, frena y arranca, y todo eso genera sonido. La clave está en distinguir entre los ruidos “normales” (los de siempre, con la misma intensidad) y los que aparecen de golpe, cambian de tono o van a más. Ahí es donde conviene prestar atención.

También influye el tipo de ascensor. No suena igual uno eléctrico con sala de máquinas que uno sin cuarto (MRL) o uno hidráulico. La edad, la carga que soporta a diario y el mantenimiento marcan diferencias enormes. Dicho esto, la mayoría de ruidos tienen explicación sencilla… y otros son una señal bastante clara de que toca revisar antes de que el problema crezca.

Por qué un ascensor hace ruidos

Ruidos normales: los que casi siempre están ahí

Hay sonidos que entran dentro de lo esperable. Por ejemplo, un zumbido suave cuando el ascensor sube o baja, un “clic” al abrir o cerrar puertas, o un pequeño golpe cuando la cabina se detiene y se nivela con el suelo. Si esos sonidos son regulares, no asustan a nadie y llevan años igual, suelen ser parte del funcionamiento.

El asunto cambia cuando el ascensor “empieza a hablar” de otra forma. Un ruido nuevo es como una vibración rara en un coche: no significa desastre, pero sí pide una revisión.

Chirridos y rozamientos: puertas, guías y rodillos

Uno de los ruidos más frecuentes es el chirrido. A veces se nota al abrir y cerrar puertas; otras, durante el recorrido. Lo más habitual es que venga de piezas que rozan más de la cuenta por falta de lubricación, desajustes o desgaste.

En puertas automáticas hay rodillos, carriles y mecanismos de arrastre. Si están sucios, secos o desalineados, aparece el chirrido o un sonido áspero, como de “rascar”. En la cabina, algo parecido ocurre con las guías y los patines o rodillos que mantienen la cabina estable en el hueco. Con el tiempo, esas superficies acumulan polvo, grasa vieja y pequeñas irregularidades.

Cuándo preocuparse: si el chirrido es fuerte, si viene acompañado de tirones en puertas o si notas vibraciones en el suelo de la cabina. También si el ruido aumenta semana a semana.

Golpes secos: nivelación, frenos y holguras

El “clonk” al parar puede ser normal si es leve, pero un golpe seco, repetido y contundente suele indicar holgura o un ajuste mejorable. A veces es la nivelación: el ascensor se detiene un poco alto o bajo y corrige con un pequeño movimiento. Si esa corrección se vuelve brusca, se escucha y se siente.

Otra fuente típica son los frenos. En los ascensores eléctricos, el freno actúa para mantener la cabina parada cuando el motor no está empujando. Si el freno está desajustado o presenta desgaste, puede producir golpes, sobre todo al arrancar o al detenerse.

Cuándo preocuparse: si el golpe hace temblar la cabina, si se repite en casi todas las paradas o si notas que el ascensor no queda bien alineado con el piso. Eso no solo es molesto: también puede ser un riesgo de tropiezo.

Zumbidos, vibraciones y “bramidos”: motor, poleas y variador

Un zumbido continuo puede venir del motor, del variador de frecuencia (el sistema que regula la velocidad) o de la interacción entre poleas y cables. En algunos equipos, sobre todo cuando envejecen, el sonido se vuelve más grave, como un “bramido”, y puede ir acompañado de vibraciones.

Las vibraciones también pueden aparecer por poleas con desgaste, rodamientos tocados o un ajuste incorrecto de tensión en cables. En edificios donde el ascensor comparte estructura con viviendas, se nota más: el ruido se transmite por paredes o techos.

Cuándo preocuparse: si el zumbido cambia de tono, si aparece de repente, si el ascensor vibra más de lo habitual o si el ruido aumenta al ir cargado. Si además huele a “eléctrico” o a quemado, mejor llamar cuanto antes.

Ruidos metálicos o “cascabeleo”: tornillería, paneles y piezas sueltas

A veces no es nada complejo: un panel flojo, una chapa que vibra o una tornillería que ha cogido holgura. El ascensor, por su propio movimiento, termina aflojando pequeñas fijaciones con el tiempo. El resultado es un cascabeleo o un tintineo metálico que aparece en ciertos tramos del recorrido.

En cabinas antiguas también pueden sonar los embellecedores, la botonera o el techo falso si hay vibración. Y si el ascensor tiene ventilador, puede añadir un traqueteo extra cuando está descompensado o sucio.

Cuándo preocuparse: si el ruido se vuelve constante, si notas que algo “baila” al tocarlo o si hay piezas visibles que se mueven. Lo suelto suele ir a peor, y es mejor corregirlo a tiempo.

Chasquidos y ruidos eléctricos: contactores, relés y componentes

En ascensores con sistemas más tradicionales se oyen clics y chasquidos de relés o contactores. Son parte del control eléctrico. El problema es cuando esos chasquidos se vuelven muy frecuentes, se acompañan de fallos (paradas raras, reinicios, luces que parpadean) o aparecen ruidos eléctricos anómalos.

No es fácil diagnosticar esto desde fuera, pero sí hay señales claras: si el ascensor se queda “pensando” antes de moverse, si se detiene sin motivo o si la botonera tarda en responder.

Cuándo preocuparse: siempre que el ruido vaya ligado a comportamiento extraño. El sonido, por sí solo, no dice tanto; el conjunto sí.

Cuándo llamar a mantenimiento sin esperar

Hay ruidos molestos y hay ruidos que son aviso. Si ocurre cualquiera de estas situaciones, conviene avisar y no dejarlo “para la revisión del mes que viene”:

  • El ascensor da tirones, vibra más o frena de forma brusca.
  • Se escucha un golpe fuerte al arrancar o al detenerse.
  • Las puertas rozan, se atascan o cierran con esfuerzo.
  • Hay desalineación con el suelo (queda alto o bajo).
  • Aparece olor a quemado, humo o calor inusual en puertas o cuadro.
  • El ascensor se para, falla, reinicia o responde con retraso.
  • El ruido es nuevo y va a más en pocos días.

Qué puedes observar antes de reportarlo

Sin abrir cuadros ni tocar nada técnico, puedes ayudar mucho con una descripción clara. Anota cuándo suena (al subir, al bajar, al abrir puertas, al parar), si pasa con carga o incluso en vacío, si ocurre solo en ciertas plantas y si se oye dentro de la cabina o también fuera.

Si lo explicas así, el técnico llega con una pista valiosa. Y en mantenimiento, una pista buena ahorra tiempo, pruebas y visitas.

Un cierre para quedarte tranquilo… o para actuar a tiempo

Un ascensor puede sonar por mil pequeñas razones, y muchas son simples: suciedad, falta de lubricación, un ajuste de puertas o un panel que vibra. Lo importante es la evolución. Si el ruido es el de siempre, estable y sin cambios en el movimiento, probablemente sea solo “su manera de funcionar”. Pero si aparece de pronto, sube de intensidad o viene acompañado de tirones, golpes o desajustes, no lo dejes correr: un ruido a tiempo suele ser una reparación pequeña; ignorado, acaba convirtiéndose en una avería grande (y en una comunidad sin ascensor).

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