¿Cómo convertir un espacio obsoleto en uno nuevo y moderno? Restyling para reinventarse

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Siendo realistas, hay que tener en mente que los negocios no son tan duraderos como lo eran antes. Y es que antes era suficiente vender productos o servicios, pero las reglas han cambiado. 

Ya no queremos que solo nos vendan una barra de pan, sino que queremos que esa barra de pan sea excepcional (¡mejor si es única y nadie más la tiene!), que transmita unos valores, que el emplazamiento donde se encuentre sea bonito, cuidado y hable por sí solo. 

Esto pasa en todos los modelos de negocio, así que es imprescindible reinventarse. Pero, ¿cómo hacerlo? A continuación, te lo contamos.

El restyling

Reinventarse se consigue a través del restyling, que es una técnica que modifica el exterior de la marca (por ejemplo, el espacio donde se encuentran los productos o servicios). 

A diferencia de lo que muchos creen, un restyling no conlleva un rebranding. Esto sería un cambio de los principios, los valores y la cultura de una marca, y no es el caso. 

Un restyling es, simplemente, una actualización de la imagen de marca. Si bien es cierto que se puede llevar a cabo en cualquier momento, sin tener ninguna causa extraordinaria, se suele hacer cuando hay una crisis

¿Cómo hacer un restyling en un local comercial?

Si tu marca se encuentra en una crisis y necesita reinventarse, o si simplemente quieres renovar y modernizar su aspecto, estás en el sitio adecuado. 

Podríamos decir que términos equivalentes a restyling son rediseño, remodelación y actualización. Si llevamos esto a un espacio comercial, nos encontraremos con diseños atrayentes, sorprendentes y que llaman la atención del público. 

Como hemos comentado, ya no es suficiente vender. Los clientes buscan presencia, buscan personalidad en las marcas. Esto afecta al exterior de los comercios tanto como al interior (ya no solo hablamos de decoración, también hablamos de la arquitectura). En definitiva, hay que comunicarse visualmente con el público objetivo

Lo ideal es comenzar por la fachada, que esta transmita encanto y apetezca entrar al local al verla. Pero no siempre es fácil, ya que muchas veces implica hacer obra, y no todas las empresas están dispuestas a someterse a tal procedimiento. 

Siempre se puede jugar con el rótulo exterior, que este transmita la identidad del negocio, sea visible, atractivo y reconocible. Es una manera muy eficaz de llamar la atención de los clientes que ya se tienen, pero también de los potenciales clientes. 

Los escaparates

De lo que no nos podemos olvidar es de sacarle partido a los escaparates. Los comercios y las tiendas pueden provocar un gran impacto visual con este sencillo elemento.

Por supuesto, ha de ser coherente con la marca. Y tiene que llamar la atención, de lo contrario no tendría mucho sentido. 

El interior

El espacio comercial no solo tiene que ser estético, también funcional. Se tiene que distribuir de una forma optimizada, para aprovechar al máximo todo el área funcional posible. 

También es imprescindible cuidar el ambiente. Y esto se puede hacer gracias a los colores, la temperatura, la música, la iluminación…

Aunque parezcan cambios muy caros económicamente hablando, lo cierto es que con unos pequeños ajustes puedes llegar a tu target. Eso sí, los cambios que hagas tienen que guardar coherencia con tu público objetivo y con la marca.