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Descubre por qué debes impermeabilizar tu terraza y tejado

Fatima Babor Estética y Belleza Actualizado: 20 de marzo de 2024 Publicado: 21 de enero de 2022

Si tienes una terraza, azotea o tejado, seguramente te hayas dado cuenta del daño que pueden hacer agentes meteorológicos, como la lluvia o la nieve. Y es que son elementos muy expuestos por los que se puede filtrar el agua o el frío.

Por ello, es fundamental impermeabilizar estas cubiertas. ¿Quieres saber en qué consiste exactamente esto? ¡Sigue leyendo para no perdértelo! A continuación, te lo contamos. 

¿Por qué impermeabilizar cubiertas?

Como hemos comentado, hay algunas partes de las casas muy propensas a las filtraciones, como son las terrazas, azoteas y tejados. En definitiva, las cubiertas. 

Es importante llevar a cabo una adecuada impermeabilización, puesto que pueden aparecer humedades en tu hogar. Hay quien piensa que las humedades solo perjudican a nivel estético, pero lo cierto es que va más allá: puede provocar daños en la estructura de los edificios, además de perjudicar la salud de quienes viven en ellos (con problemas respiratorios, alérgicos, pulmonares, incluso dolores musculares). 

También hay que destacar las consecuencias de goteras y filtraciones de agua en tu hogar: los muebles se pueden dañar, el suelo puede llegar a levantarse, aparecen manchas, es más fácil resbalarse, asciende la factura por la pérdida de energía… y se puede llegar al desprendimiento de pisos. 

No siempre se descubre a tiempo que las cubiertas necesitan una impermeabilización, y en muchas otras ocasiones es algo que se pospone porque “no es tan grave”. Pero lo ideal es llevar a cabo un estudio que muestre la situación de las terrazas, azoteas y tejados. ¡Mejor prevenir que curar!

¿Cómo impermeabilizar una cubierta?

Primeramente, se pide la valoración de un especialista. Este técnico establecerá las circunstancias, así como las características del edificio, el tipo de impermeabilización en caso de haberla, y todos los factores que puedan agravar la situación. Otro aspecto a tener en cuenta es si la cubierta está ventilada o no, puesto que es determinante a la hora de elegir el material para la impermeabilización. 

En segundo lugar, los profesionales tienen que elegir el sistema de impermeabilización de cubiertas óptimo para cada caso. Hay varias opciones, como son las siguientes:

Láminas bituminosas

Las láminas bituminosas, también conocidas como láminas asfálticas son el producto más habitual para llevar a cabo este tipo de trabajos. Estas están formadas por sustancias bituminosas que provienen del asfalto, como pueden ser el oxiasfalto o el betún. Al aplicar calor con un soplete sobre estos componentes, se adhieren a la superficie, impidiendo así las filtraciones. 

Impermeabilizar las cubiertas con láminas bituminosas aporta gran durabilidad. Los inconvenientes que encontramos es que se trata de un sistema caro y poco flexible, puesto que la colocación de los rollos es compleja.

Además, el material es poco resistente a la insolación, así que necesita un revestimiento en la superficie con otro material, como suelo cerámico, a modo de capa de protección. Con esto, se vuelve un procedimiento más costoso. En caso de no poner esta capa extra para impedir la insolación, el material perderá su capacidad elástica, lo que puede hacer que se desprenda de la superficie al dilatarse. 

Caucho clorado 

El caucho clorado, también conocido como clorocaucho, está formado por copolímeros sintéticos. Es una opción muy económica, por lo que se utiliza muy habitualmente en la impermeabilización de las terrazas de los edificios. 

Pero este sistema presenta un problema, y es que necesita un mantenimiento ocasional. Lo ideal es que, cada dos años, se aplique una capa de revestimientos protectores, así como que se vuelvan a pintar las superficies donde se ha usado el clorocaucho. 

Otro inconveniente que supone el caucho clorado es que, con el paso de los años, estando al descubierto, la pintura impermeabilizante se acaba agrietando y, eventualmente, rompiendo. No solo afecta negativamente a la estética de la cubierta, sino que también afecta a nivel funcional, puesto que puede llegar a perder su capacidad impermeabilizante. 

Láminas de Etileno Propileno Dieno Monómero

Las láminas de Etileno Propileno Dieno Monómero (EPDM) se aplican en frío y resisten a la intemperie y a los rayos UV, así que no necesitan la protección extra que requerían los otros sistemas mencionados. 

Además, la impermeabilización con EPDM tiene una alta durabilidad, ya que es un sistema de gran calidad. De todas maneras, resulta la alternativa más cara de las otras mencionadas, así que no siempre es una opción viable. Esto también es debido a que este método requiere una aplicación compleja de la mano de profesionales con mucha capacitación. 

Membrana líquida

La membrana líquida está hecha de diferentes composiciones. Es similar al clorocaucho, puesto que se aplica en el sitio de forma rápida y sencilla a través de pintado. Pero se diferencia en que la membrana líquida impermeable es el resultado de su secado. 

La membrana líquida crea un revestimiento elástico que se adapta perfectamente a la superficie, creando una capa impermeabilizante de gran calidad. Si bien decíamos que tenía algunas similitudes este sistema con el de caucho clorado, la membrana líquida es más espesa y elástica.

Es por esta razón que el sistema del que hablamos ahora es el ideal en términos de calidad y precio cuando queremos impermeabilizar una terraza, azotea o tejado. Y no solo esto sino que, además, las membranas líquidas también pueden reflejar la luz, es decir, son termoreflectantes, lo que beneficia a los edificios y a quienes viven en ellos. 

La membrana líquida, por tanto, favorece el ahorro del consumo de energía, funcionando así como un aparato de refrigeración. Y reduce la contaminación, al emitir menos CO2, y mejora el confort térmico en el interior de los hogares. 

¿Qué tiene que reunir un buen sistema de impermeabilización de cubiertas?

Cuando buscamos un sistema de impermeabilización de las cubiertas, hay que tener en cuenta que necesitamos que este cumpla una serie de requisitos para que protejan a los edificios de forma adecuada. ¿Cuáles son? ¡Te los contamos!

  • Dureza y resistencia, para que los elementos exteriores, como los agentes meteorológicos, no perjudiquen la pintura y, por tanto, la cubierta
  • Adherencia sobre la superficie, para que dure más tiempo
  • Elasticidad, con lo que aguanta los cambios del clima, puesto que estos dilatan los materiales y alteran la cubierta impermeabilizante
  • Propiedades antimoho, impidiendo así manchas y humedades que, como ya vimos previamente, afectan negativamente a la salud de las personas y de los edificios
  • Transitabilidad, en caso de que las superficies (terrazas, azoteas…) vayan a ser transitadas por peatones

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