Informe de valoración de daño psíquico, ¿qué es y cómo obtenerlo?

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El psicólogo forense es un especialista que trabaja sobre la rama de la psicología jurídica. Su tarea consiste en acumular, analizar y exponer, normalmente mediante documento, evidencias psicológicas. El informe es entregado para su evaluación o constatación a nivel jurídico y por tanto ayuda al juez en la toma de determinadas decisiones.

¿Qué es el informe de valoración de daño psíquico?

Una de las muchas actividades que desarrolla el psicólogo forense es la redacción de un informe de valoración de daño psicológico. Este requerimiento es formulado por una persona, normalmente víctima, en la que se evalúan los posibles efectos psicológicos que esa persona haya podido sufrir como consecuencia de un proceso en el que ha sido, valga la redundancia, víctima.

Es importante obtener este resumen para conseguir una indemnización económica, si existe esta pretensión, y también para reconocer que se ha sufrido un daño a nivel emocional – propiciado por el acontecimiento sobre el que se estudia, como puede ser un accidente –.

A diferencia de otro tipo de informes periciales, en los que los daños, por ejemplo, materiales, son sencillos de cuantificar, los daños psíquicos no son fáciles de demostrar, cuantificar ni siquiera demostrar, aunque se sufran. Por lo tanto, contar con un dossier realizado por un experto puede ser determinante.

Que sea un experto en psicología jurídica quien se encargue de componer el informe no es casual. Su formación y experiencia le sirven para valorar tanto la gravedad o intensidad del daño emocional sufrido por la víctima como la fragilidad o entereza de esta para soportar ese dolor. Esta cuestión es de mucho valor.

¿Cuándo obtener el informe de valoración de daño psíquico?

Además de las personas como particulares, abogados, fiscales y jueces recurren a menudo a este tipo de expertos a fin de confirmar si existen secuelas, de qué tipo, conocer la gravedad de las mismas y si tienen recorrido en el tiempo, lo que puede propiciar que la persona que sufre tenga dificultades para continuar con su vida cotidiana.

Algunos de los casos en los que se puede necesitar este tipo de parte: accidentes de tráfico o laborales, malos tratos, abusos o agresiones sexuales, mobbing, exposición a elementos externos como puede ser el ruido, obras o hasta sustancias perjudiciales en lugares en los que desarrolla su labor la víctima y lesiones al honor.

Estas últimas se contemplan en cualquier plano de la vida, ya sea personal, social o laboral y pueden suceder de múltiples maneras.

A veces los recursos de un mismo no parecen suficientes, otras veces las habilidades personales están demasiado escondidas, y la depresión y la tristeza te hunden o la ansiedad y el estrés te abruman, o notas que tu comportamiento es diferente al de otras veces y todo parece un problema, es el momento de dejarte a ayudar.