Apoyo psicológico en adolescentes: ¿cuándo acudir a un profesional?

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La Psicología es la ciencia que estudia y analiza la conducta humana, tanto a nivel individual como a nivel grupal o colectivo. A través de la comunicación verbal y no verbal, un psicólogo extrae información para comprender la razón o razones que lleva al individuo a ciertos comportamientos o decisiones.

Cada persona es diferente y su reacción a determinados estímulos puede variar en función de su forma de ser, carácter, entorno, estrés, situación personal o laboral y por supuesto su situación vital.

Hace no muchos años, acudir a la consulta de un psicólogo era un tema tabú. Pronto se relacionaba al paciente con algún tipo de patología mental, pero nada más lejos de la realidad. Hoy, gracias a la normalización de este servicio, se ha vuelto una práctica habitual e incluso empresas, deportistas y equipos deportivos cuentan con un departamento dentro de su organigrama.

Las consultas más comunes a estos especialistas tienen que ver con hechos traumáticos, como la pérdida de un ser querido o una ruptura, pero no siempre los hechos que modifican las conductas son tan claros ni tampoco la capacidad de expresarse, por parte del individuo, es tan meridiana como la de un adulto.

Especialmente con adolescentes, que manejan códigos diferentes de comunicación y comportamiento, puede ser complicado escudriñar lo que les está ocurriendo. Sus formas y carácter cambian conforme van creciendo, pero puede que no estén preparados o formados para entender la vida en general. Como resultado pueden estresarse, frustrarse, enfadarse e incluso tener ataques de ira.

La ayuda parental es clave para ayudar a los hijos si bien en ocasiones es mejor tratar con un especialista ya que la confianza y el vínculo paternal no siempre funciona.

Indicios de ayuda psicológica en adolescentes

Un punto de inflexión en la vida de toda persona es cuando abandona la infancia y su cuerpo comienza a desarrollarse. Dentro de estos cambios que todo individuo vive se produce, también, un despertar sexual, que llega con sentimientos y sensaciones hasta entonces desconocidos.

La adaptación suele ser natural, pero la gestión de la misma no es igual para todos. Un desarrollo precoz o tardío, por ejemplo, puede ser un agravio. Conductas relacionadas con la inhibición, promiscuidad o fobias surgen mientras se produce un ajuste de la identidad sexual.

Dentro del desarrollo físico pueden darse ciertos trastornos en la alimentación, como la bulimia o la anorexia. Están motivados, en muchos casos, por no encontrarse cómodos con el físico, aunque también pueden esconder otros problemas de distinta magnitud.

Al navegar por la adolescencia se tiende a querer imitar las conductas de los adultos y demostrar que la infancia ha quedado ya atrás. El consumo de alcohol, drogas, mantener conductas agresivas o violentas pueden ser un indicio de que algo no está funcionando.

Los adolescentes, aunque no lo parezca, están sometidos a una gran presión. Es en esta etapa cuando deben escoger el camino que han de seguir y que marcará su futuro profesional y laboral. Una cuestión tan definitiva a corto plazo trae consigo ansiedad y nerviosismo.

Estos son algunos de los indicios que pueden ayudarnos a comprender que nuestros hijos no están viviendo una adolescencia feliz y tranquila y un psicólogo puede ayudarnos a manejar estas y otras situaciones.

Mediante un trato personalizado y con una absoluta confidencialidad te guiaré en la búsqueda de soluciones y en el aprendizaje de técnicas y estrategias científicamente probadas que te ayudarán a alcanzar el bienestar emocional y a recuperar tu satisfacción vital.