¿Cómo afecta la sobreprotección de los padres en los niños?

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Tengo dos hijos pequeños y mis amigos y familiares me dicen que soy muy protectora. Les cuido para que no les pase nada, para que no se pongan malos, para que no se caigan. La verdad es que siempre he sido así, no solo desde que llegaron mis hijos, me da miedo enfermar, tener un accidente, me dan miedo muchas cosas. Creo que necesito ayuda.

La tendencia habitual que tiene toda madre es a proteger a los hijos y, por tanto, es normal que aumente la preocupación y el miedo, no obstante, cuando se tienen hijos lo más importante es educarles desde pequeños para que sean lo más autónomos posibles, para que “aprendan a volar”.

¿En qué consiste exactamente sobreproteger a un niño?

Los errores, la frustración, las caídas, la enfermedad, etc. son consustanciales a la vida, pero debemos ser conscientes de que son oportunidades para aprender a resolver y a evitar los fallos cometidos. Ser protectora no es bueno porque les evitas aprender de su experiencia. Ser protectora no es bueno porque les evitas aprender de su experiencia.

El miedo es una emoción muy útil, nos mantiene alerta y nos genera mucha determinación, pero, al mismo tiempo, tiene la peculiaridad de que nos puede generar mucho sufrimiento. Si el miedo se refiere a un suceso futuro, suele dirigir nuestro pensamiento hacia los escenarios que más tememos y nos moviliza para evitarlos sin tener en cuenta cual es su probabilidad. Es decir, que suele mantenernos ocupados con preocupaciones que pueden ocurrir, pero que es más probable que no ocurran.

Problemas de  la sobreprotección a los hijos

Al mismo tiempo es una emoción muy exigente, hay miles de pensamientos que nos podrían llevar a pensar que lo que tememos no va a ocurrir, pero el miedo pide certeza para calmarse, una certeza absoluta de que todo esté bajo control. Y de ahí deriva un segundo problema muy común a la hora de relacionarnos con el miedo: es imposible generar esa certeza, por lo que vamos a estar mucho tiempo preocupados y dando vueltas a la cabeza con pensamientos, soluciones y estrategias que nunca podrán darnos una certeza que nos calme. Aparecerán pensamientos tales como – ¿y si esto no funciona? ¿y si por hacer esto provoco tal situación?

La duda es una forma de pensar muy asociada a los estados de ansiedad o miedo y su finalidad es conseguir un nivel de control y certidumbre sobre las situaciones temidas que nos genere seguridad. Pero, para poder responder a todas las dudas que somos capaces de imaginar en relación con una situación temida, necesitaríamos una cantidad de información increíble e imposible de obtener acerca todas las variables que intervienen en la probabilidad de que ese suceso ocurriera, así como una capacidad de análisis de esa información increíble.

Como podrás ver, aunque el miedo pone en funcionamiento un montón de recursos mentales orientados a la seguridad, estos solo son efectivos cuando el miedo se refiere a una situación probable de la que dispongamos de información suficiente y que esté bajo nuestra capacidad de control. Pero cuando se trata de situaciones impredecibles los recursos que moviliza el miedo son poco eficientes.

Consecuencias de la sobreprotección a los hijos

Cuando este miedo se refiere a los hijos vamos a realizar muchas conductas para controlar su comportamiento y vamos a emitir muchas señales de alarma, con lo que, aunque pretendamos disimularlo, es muy posible que demos a entender a los hijos que la vida esta llena de peligros y que deben estar muy alerta. Sin querer, estaremos favoreciendo que vivan con una sensación de inseguridad cuando nuestra verdadera intención es que se sientan seguros.

Como ya hemos comentado antes, el miedo moviliza recursos para conseguir seguridad, pero estos recursos no son los únicos que conocemos para hacernos sentir seguros. Existe otro estado emocional que nos ayuda a sentirnos seguros, ese estado es la confianza. Cuando somos capaces de confiar en nuestros recursos, en otras personas o en que el futuro no tiene que depararme desgracias, tendemos a regular mejor nuestra forma de interpretar el nivel real de amenaza y aprendemos a diferenciar mejor que cosas deben generarnos miedo y cuales no.

Cómo conseguir dejar de sobreproteger a los hijos

Para llegar a este estado es necesario aprenderlo y reforzarlo. Es importante aprender a regular las reacciones físicas que genera el miedo y aprender a manejar los pensamientos que tenemos cuando estamos asustados para poder llegar a realizar las conductas que realmente resulten útiles. Acudir a un psicólogo para que te ayude a aprender una nueva forma de relacionarte con el miedo, podría beneficiarte en tu situación.

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