Rehacer la vida

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“Quiero rehacer mi vida” es una expresión que escuchamos muchas veces, sobre todo cuando las personas hablan de la separación de una pareja. Es una expresión curiosa, porque rehacer, volver a hacer… ¿lo mismo?… 

¡Y si es aquello que acaba de fracasar! Generalmente, la fantasía atribuye el fracaso a la pareja. Aunque se digan cosas del tipo: seguramente la culpa es de los dos… hay una implícita creencia de que, si se hubiera tenido otra pareja, las cosas hubieran sido distintas… 

Y es verdad: si nos hubiéramos casado, o “juntado” con otro, u otra, las cosas hubieran sido diferentes…. Pero eso no pasó. Así que no sabemos que hubiera pasado si… Lo cierto es que elegimos a esa persona y ahora…. creemos que hay que esperar a separarse para hacer otra vida. Y en lugar de pensar que esa otra vida podemos hacerla desde ya… esperamos, esperamos. 

La perspectiva de las mujeres

“Si me separo, trabajaré” dice un ama de casa… Será una forma de sentirme productiva, de conocer otra gente… ¿Y si cree que trabajar será bueno para usted, por qué no comienza ya? 

Porque con lo que ganaré…. No me alcanza más que para pagar alguien de la limpieza…  Pero… ¿Y si cree que sería bueno para usted, por qué no hacerlo, y, justamente, con ese dinero, pagar a alguien que la reemplace en las tareas que ya se le han vuelto fatigosas, faltas de sentido?

La perspectiva de los hombres

El señor, por su lado, fantasea con salidas con los amigos, tardes de fútbol, o salidas a pescar, o a practicar senderismo, todas aficiones que nunca compartió con su mujer, a las que abandonó pensando que era eso lo que su mujer quería… Pero ahora, las tardes de sábado o domingo se hacen interminables… ¿Por qué no empezar ya, salir, y ver que su mujer tiene también un grupo de amigas con las que ir al cine, o de tiendas? Haciendo cada uno algo diferente, quizás tendrían algo de qué hablar cuando volvieran a verse…

La opinión de la gente cercana

Y generalmente, cuando se dan estas situaciones, él, o ella, o los dos, tienen un grupo de amigos que toman partido: no sé cómo aguantas… o no entiendo que tanto tiempo… Suele haber uno o dos separados en el grupo, que cuentan su experiencia y todos hablan como si todas las vidas fueran iguales, y la experiencia de uno, buena o mala, pudiera ser la misma que la de otro. 

“Quiero empezar desde cero” es otra expresión que escuchamos en estos casos. Y entonces parece como imposible seguir juntos, porque hay que resolver qué hacemos con ese pasado de sensación de soledad y abandono, de disputas, de quejas no formuladas. 

Y comenzar desde cero, sin comprender qué sucedió, creyendo que con otra pareja todo será diferente, y maravilloso, claro está, plantea algunas cuestiones.  Podemos cambiar de barrio, de ciudad, de trabajo o de pareja, pero no podemos divorciarnos de nosotros mismos. Nos llevamos a todo sitio nuevo, con nuestras virtudes, y nuestros defectos.

Mónica Gorenberg reside en España desde 1983. Nacida en Buenos Aires, es titular de un Diploma de Magisterio por el Instituto Nacional del profesorado de Buenos Aires y de una Licenciatura en Psicología por la UNED.