¿Qué son los trastornos del estado de ánimo?

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Los trastornos del estado de ánimo son perturbaciones de la salud mental distinguidos por la existencia de alteraciones emocionales. Que además persisten en periodos prolongados, tales como:

  • Tristeza excesiva (depresión).
  • Exaltación o euforia excesivas (manía).
  • Las dos anteriores.

La depresión y la manía representan los dos polos o extremos de los trastornos del estado de ánimo. Asimismo, la ansiedad y los trastornos relacionados, aunque no son trastornos del estado de ánimo, también afectan el humor.

Los trastornos del estado de ánimo, también se conocen como trastornos del humor o trastornos afectivos. Y, el afecto es entendido como el estado emocional, que se expresa a través de gestos y expresiones faciales.

Todos nosotros, de manera cotidiana, expresamos tristeza y alegría, pero esto difiere de la depresión y la manía. Los cuales sí corresponden a trastornos del estado de ánimo. Es decir, la tristeza es una respuesta natural a la pérdida, la derrota, el desengaño, el trauma o evento adverso.

Por lo tanto, la aflicción o el duelo se consideran reacciones normales ante alguno de dichos eventos adversos. Como, por ejemplo, una separación o una pérdida, la muerte de un ser querido, el divorcio o el desengaño amoroso. Sin que esto llegue a causar una tristeza excesiva o depresión. Excepto en personas predispuestas o condicionadas a padecer trastornos del estado de ánimo.

Datos interesantes sobre los trastornos del estado de ánimo o del humor

Muchos pacientes (alrededor del 30%) que acuden a la consulta de un médico de atención primaria piensan sufrir de depresión. Sin embargo, para sorpresa de muchos de ellos, menos del 10% realmente padecen de este trastorno del estado de ánimo.

El trastorno del estado de ánimo se diagnostica en aquellos casos en los que la tristeza/euforia son demasiado intensas. Además, suelen estar acompañados de otros síntomas característicos. Que, en conjunto, limitan la capacidad del individuo de llevar una vida normal a nivel físico, social y laboral.

Si la persona padece únicamente de depresión, se denomina trastorno unipolar. Mientras que, si experimenta episodios de depresión alternados con episodios de manía, se denomina trastorno bipolar. El estado de ánimo entre estos dos episodios es normal. Por otra parte, la manía sin depresión (denominada manía unipolar) es muy poco común.

En definitiva, alrededor del 30% de las personas piensan tener depresión, pero menos del 10% realmente poseen depresión grave. Otro dato interesante es que, en Norteamérica, casi el 4% de la población sufre trastorno bipolar. ¡Una cantidad bastante elevada!

¿Pueden darse los trastornos del estado de ánimo en niños y adolescentes?

Sí, en efecto, los niños pueden pasar rápidamente de estar agitados, felices y activos a estar deprimidos, aislados e indolentes. Sin embargo, estos cambios raramente indican un trastorno mental.

Por lo tanto, el diagnóstico del trastorno bipolar en niños pequeños sigue siendo bastante controvertido.

Por su parte, el trastorno bipolar en los adolescentes es similar al que se presenta en los adultos. Y, en consecuencia, el tratamiento del trastorno del estado de ánimo común para todos los casos. Que consta de:

  1. Estabilizadores del estado ánimo para tratar las fases maníacas.
  2. Antidepresivos para tratar la depresión.
  3. Y, sesiones de psicoterapia.

Algunos estudios revelan que existe mayor riesgo de desarrollar ciertos trastornos psicóticos entre adolescentes que consumen productos de cannabis (marihuana).

Es importante considerar que, el hecho de sufrir un trastorno del estado de ánimo, puede desencadenar otros problemas al individuo. Sobre todo, si involucra episodios de depresión. Por ejemplo, podría derivar en:

  • Incapacidad para realizar las actividades diarias y mantener relaciones.
  • Pérdida de apetito.
  • Ansiedad extrema.
  • Alcoholismo.

Además, el 15% de las personas con depresión que no reciben tratamiento, corre un riesgo muy alto de suicidio. Y, el riesgo aumenta en los siguientes casos:

  • Al iniciar tratamiento, cuando la actividad psicomotora intenta regresar a la normalidad, pero el estado de ánimo sigue siendo obscuro.
  • Durante los estados bipolares mixtos.
  • En los aniversarios personalmente significativos.
  • Durante un episodio de ansiedad intensa.
  • Bajo los efectos de sustancia psicotrópicas.
  • En las semanas o meses posteriores a un intento de suicidio. Sobre todo, si éste fue mediante un método violento.

Centro de psicología integral en zona Retiro, Madrid.

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