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¿Es posible tener una familia funcional? Descubre qué se hace en terapia familiar

En este artículo te contamos qué es la terapia familiar, cuáles son sus objetivos, quién debería acudir y qué se hace en sus sesiones.

Psico-Logos Publicado: 10 de marzo de 2022

Seguramente has oído hablar de las terapias psicológicas más comunes, como la individual y la de pareja. Pero, ¿y de la terapia familiar? Aunque se trata de un tipo que, a menudo, pasa desapercibido, lo cierto es que puede ser muy útil para las familias

De forma resumida, el objetivo de la terapia familiar es ayudar a los miembros de la familia a mejorar su comunicación, así como resolver conflictos. Pero, ¿qué se hace en sus sesiones? Si quieres descubrir eso y mucho más, ¡sigue leyendo para no perdértelo! A continuación, te lo contamos. 

Pero, ¿qué es la terapia familiar?

La terapia familiar es el enfoque psicoterapéutico por el que se busca modificar las dinámicas relacionales interfamiliares, con la finalidad de mejorarlas y aportar bienestar. 

Es muy común que en las familias surjan conflictos, tensiones, problemas de comunicación…, así que la terapia familiar restablecerá el equilibrio entre los miembros. Pero no solo esto sino que, cuando es solo un miembro de la familia el que tiene problemas que afectan al resto, también se trata en la terapia familiar. 

De todas maneras, este enfoque psicoterapéutico no busca culpar a ningún miembro de los problemas que haya en la familia, sino que se trata desde el conjunto, buscando soluciones que beneficien a todos

En terapia se estudian las dinámicas de la convivencia familiar y se estudia qué busca cada persona de forma individual, llegando a acuerdos comunes que satisfagan las necesidades de todos y cada uno de los miembros de la familia. 

En definitiva, la terapia familiar busca transformar las familias en familias funcionales. Así, cada miembro crecerá y se desarrollará de forma saludable, tanto a nivel individual como en el conjunto de la familia. 

¿Por qué hacer terapia familiar?

La terapia familiar se hace para mejorar las relaciones conflictivas entre los miembros de la familia, ya sean hijos, pareja u otros. Se pueden tratar temas muy específicos, como problemas matrimoniales, conflictos entre padres e hijos, el abuso de sustancias, la aparición de una enfermedad… Por eso, no hay un patrón común que han de seguir las familias para acudir a terapia. 

Estos son algunos de los ejemplos, si bien no lo son todos:

  • Dificultades de los padres para educar a sus hijos
  • Problemas de comunicación, sobre todo en la adolescencia
  • Problemas entre los padres, aunque en este caso también se puede acudir a terapia de pareja
  • Dificultad para vivir en soledad, por ejemplo, tras la jubilación
  • Problemas para superar eventos traumáticos de todo tipo, como un abuso, muerte o separación
  • Casos de depresión, trastornos de la conducta alimentaria, adicciones… En este caso especialmente, la terapia familiar ha de acompañar a otro tipo de terapia, individual, rehabilitación, etc. 

¿Qué se hace en una terapia familiar?

En una sesión de terapia familiar se reúnen varios miembros de la familia. De todas maneras, un miembro de la misma puede acudir a su terapeuta familiar de forma individual, aunque no es en lo que nos centramos en este artículo. 

Las sesiones pueden durar una hora y, por lo general, se trata de una terapia a corto plazo de, quizás, 12 sesiones. Aunque esto depende de cada situación, la familia, la involucración de las partes…

En terapia familiar se analizará la capacidad de la familia para resolver problemas. Además, se expresarán pensamientos y emociones, pero siempre de forma productiva, es decir, con una finalidad. 

También se estudiarán los roles familiares, las reglas y los patrones de comportamiento que, generalmente, son los que llevan a conflictos. Por supuesto, se buscará cómo resolver todas estas dificultades. 

Pero no solo nos centramos en lo malo en la terapia familiar, como las debilidades, sino que también se descubrirán cuáles son las fortalezas de la familia.

El papel del terapeuta familiar es fundamental en este proceso, ya que facilitará y orientará al grupo familiar, aportando herramientas para hacer frente a las situaciones difíciles de forma eficaz. El psicólogo familiar es imprescindible para modificar la estructura y los patrones de comunicación de los miembros. 

Como conclusión, podemos decir que si en tu familia hay dificultades a nivel emocional, de parte de uno o varios miembros, hay una dinámica familiar dañina o hay síntomas de problemas mentales, lo ideal es acudir a terapia familiar. De la mano de un psicólogo, que hará de mediador entre los miembros y será imparcial, la convivencia y la salud emocional de los integrantes de la familia se verán sustancialmente beneficiadas. 

Es cierto que acudir a terapia puede ser una decisión difícil de tomar pero, una vez se recupere el equilibrio perdido (o el que nunca se tuvo), el día a día será mucho más llevadero. 

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