¿Cómo puedo saber si mi hijo es hiperactivo? Todo lo que tienes que saber sobre el TDAH

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Quizás has oído hablar de la hiperactividad y sabes que se traduce en un mayor movimiento, además de impulsividad (hacer acciones impulsivamente), menor capacidad de atención o mayor facilidad de distracción. 

Ahora bien, como sucede con muchos problemas psicológicos, es fácil comprender la teoría pero difícil reconocerlo en la práctica. Pero es importante conocer los síntomas de la hiperactividad para detectarlo cuanto antes y poner soluciones rápidamente. 

Es por ello que, a continuación, te contamos todo lo que tienes que saber sobre la hiperactividad: los síntomas, sus consecuencias, cómo favorecer la situación del niño… ¡Sigue leyendo para no perdértelo!

La hiperactividad, ¿qué es?

Un término muy extendido a día de hoy es el TDAH, que viene siendo las siglas de “trastorno por déficit de atención con hiperactividad”. Esta es una afección por la cual los que la sufren tienen problemas a la hora de prestar atención, estar quietos, hacer tareas… 

La hiperactividad se muestra tanto en niños como en adultos, pero en este artículo ponemos el foco en TDAH en niños. Y es que las estadísticas nos indican, según el hospital Rady Children’s de San Diego, que los niños que tienen este trastorno son entre un 6% y un 8% del total. 

Comportamientos típicos de niños hiperactivos

El comportamiento hiperactivo, hace unos años atrás, se calificaba de niños vagos, maleducados, incluso tontos. ¡Pero nada tiene que ver con esto! Afortunadamente, los signos que indican que un niño tiene TDAH sirven hoy para ofrecer una ayuda especial a quien lo necesita, y no para tachar de algo que no es a los niños. 

Los comportamientos más habituales en niños hiperactivos son la actividad constante, la facilidad de distracción, la impulsividad, la agresividad, la incapacidad para concentrarse… 

Encontramos que deambular, hablar excesivamente, la incapacidad para estarse quieto o la incapacidad para realizar tareas en silencio, pueden ser una señal de TDAH. 

De todas maneras, se trata de algo relativo. Para alguien un comportamiento hiperactivo puede no serlo para otra persona, por lo que es conveniente que sea un profesional de la salud quien valore cada caso. 

Aun así, hay que decir que sí existe la hiperactividad. Como hemos comentado, es algo relativo, subjetivo… que ha llegado a extenderse como algo inexistente, puesto que “todos los niños son nerviosos”. Esto no es cierto, y lo respaldan numerosas investigaciones que se han llevado a cabo en pacientes. 

En definitiva, estas son algunas de las conductas que llevan a cabo los niños hiperactivos y en las que hay que fijarse:

  • Actividad motora excesiva, en ocasiones inapropiada
  • Problemas de concentración
  • Comportamiento destructivo
  • Incapacidad para poner atención en las tareas, así como de finalizarlas
  • Necesidad de moverse constantemente
  • Incapacidad para ser discretos, puesto que hablan más de lo que quizás deberían y dicen siempre lo que se les pasa por la cabeza
  • Imposibilidad de hacer algo que les gusta, por muchas advertencias que demos
  • Ignorancia acerca de deberes, tareas y obligaciones
  • Precipitación cognitiva, puesto que no piensan antes de hablar o actuar

Las consecuencias de la hiperactividad

Los comportamientos hiperactivos en los niños pueden traer consecuencias, tanto para ellos como para los padres. 

Por un lado, pueden tener problemas en el desempeño escolar, por la dificultad de concentración. Pero también a la hora de hacer amigos, ya que cambian de grupo constantemente. 

Además, por su impulsividad y movimiento constante, unido a la actitud destructiva, pueden llegar a lesionarse. No solo esto, sino que la hiperactividad es una afección que está íntimamente relacionada con la infelicidad, ansiedad y/o depresión.

Por supuesto, por ser diferente y tener ciertas complicaciones en el día a día, puede llegar a sufrir bullying, lo que favorece lo comentado previamente, el malestar emocional. 

Los padres también se ven afectados por la hiperactividad de los hijos, puesto que terminan agotados, tanto física como mentalmente

¿Cómo remediarlo?

Algunos comportamientos característicos de la hiperactividad, como la actividad motora excesiva, van disminuyendo con el paso de los años, y desapareciendo completamente en la adolescencia. Pero no siempre es así. 

De todas formas, hay que tener en cuenta que se puede tratar de diferentes maneras. Por ejemplo, se puede recurrir a técnicas conductuales, pero también a tratamientos médicos o terapia. Algunas herramientas para mejorar la situación de los niños con hiperactividad son las siguientes:

  • Técnicas o métodos conductuales, gracias a las que se puede alterar el comportamiento: para ello, es necesario una educación reforzada, basada en un previo conocimiento del comportamiento del niño en el aula. Es una manera de satisfacer las necesidades que tiene. 
  • Colegios con pocos alumnos: de esta manera, el niño tendrá una atención personalizada, por lo que su relación con el entorno no será tan agresiva y se podrán identificar los problemas más fácilmente. 
  • Paciencia en el hogar: es en casa donde más tiempo pasa el niño, así que tiene que ser un espacio seguro para este, con las técnicas adecuadas para que el niño se vaya integrando poco a poco de forma adecuada. 
  • Evitar los espacios sobrecargados: lo ideal es que los espacios donde se encuentren los niños con hiperactividad (la habitación, la zona de juegos, el aula…) tengan colores claros, estén ordenados y limpios. 
  • Predicar con el ejemplo: es muy habitual que los niños con hiperactividad imiten a su entorno, por lo que es una buena oportunidad para hacer tareas del hogar o los deberes.
  • Autocontrol: esta herramienta es más compleja que las anteriores, puesto que parte de la base en que el niño tiene que aprender a observar sus propios comportamientos, así como los tiene que corregir. Así es como puede conseguir regular su propia conducta. 
  • Terapia: los profesionales de la Psicología tienen un papel muy importante en los casos de TDAH. En caso de ser un caso muy grave, un psiquiatra podría recetar tratamiento farmacológico, pero lo ideal es acudir a un psicólogo antes que nada.  

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