¿Es posible llegar a la mejor solución para todos en un conflicto? Las funciones de un mediador

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Tal y como dice la Real Academia Española, un conflicto es un “problema, cuestión, materia de discusión”, así como también es “apuro, situación desgraciada y de difícil salida”. 

En nuestro día a día nos encontramos con diversos conflictos. Algunos de ellos somos capaces de solucionarlos por nuestra cuenta, pero otros no. Y es que en estas situaciones no solo influye la voluntad que tengamos de llegar a un acuerdo, también las emociones negativas, los estereotipos, las falsas percepciones o una mala o nula comunicación

Es por ello que existe la siguiente figura: el mediador de conflictos. Son profesionales de lo más útiles en situaciones de conflicto. Si quieres conocer qué es y qué hace un mediador, ¡sigue leyendo! A continuación, te lo contamos. 

¿Qué es un mediador?

Como comentábamos brevemente y como se puede intuir por el nombre que reciben estos profesionales, los mediadores de conflictos son las personas que intervienen en un conflicto ajeno, buscando una solución al problema.  

Si un conflicto es de dos partes, enfrentadas entre sí, el mediador se situará “en el medio”, ayudando a devolver la comunicación entre los involucrados. Y, así, que estas puedan llegar a un pacto entre sí. 

Pero, a diferencia de lo que muchos creen, los mediadores no son quienes imponen una solución. Aunque podría parecer lo ideal, lo cierto es que no lo es. Todos los profesionales que tienen que ver con la Psicología buscan la autonomía de las personas que solicitan sus servicios, y no es menos el caso de la mediación de conflictos. 

Es decir, los mediadores hacen que las dos partes enfrentadas recuperen la comunicación que habían perdido o que consigan la que nunca tuvieron y así, ellos lleguen a una solución por su cuenta. Esta tiene que satisfacer a ambas partes.

Podríamos utilizar la famosa expresión anglosajona cuando hablamos de mediación: es una situación win win. Todos los implicados van a salir ganando en un conflicto si existe la figura del mediador y, por supuesto, si se atiende a lo que este transmite con sus conocimientos. 

Además, como ocurre con todos los servicios que ofrecen los profesionales de la Psicología, lo que aportan se puede poner en práctica en situaciones del futuro. Es decir, si hoy tienes un conflicto y un mediador te ayuda a resolverlo, obtendrás las herramientas para que, el día de mañana, puedas llegar a un acuerdo sin estos profesionales. 

¿Por qué elegir a un mediador?

Aunque las ventajas de esta figura están claras, vamos a hacer balance de qué aporta un mediador cuando contamos con él:

  • Las partes involucradas en el conflicto serán conscientes de la responsabilidad que tienen ambas por una toma de decisiones adecuada. Es una forma ideal de no desentenderse o dejar todo el peso del problema en una de las partes. 
  • Hemos dicho que una situación de conflicto, con un mediador, se vuelve una situación win win, donde todos ganan. Así que no hay perdedores. Y es que en los conflictos, el ego juega un papel muy importante y no nos deja ceder, así que saber que nadie va a perder y que todos van a ganar, es un buen punto de partida. 
  • La mediación resuelve los problemas actuales, eso está claro. Pero las herramientas dadas y el conocimiento adquirido valen para toda la vida y para aplicarlo en diversas situaciones de nuestro día a día. 

Las funciones del mediador, ¿cuáles son?

En la teoría, la profesión del mediador suena brillante. Pero, en la práctica, ¿qué hacen? Algunas de sus funciones y tareas diarias son las siguientes:

  • Interactuar con ambas partes del conflicto para llegar a un acuerdo que satisfaga a todos. 
  • Hacer hablar a las partes involucradas sobre sus preocupaciones, inquietudes, intereses y necesidades relacionadas con el problema. 
  • Definir el procedimiento a seguir en toda la evolución del conflicto, por ejemplo, en la parte de arbitraje o en el establecimiento de los tiempos. 
  • Reunirse con las partes para el arbitraje, la mediación y/o la conciliación final. 
  • Obtener información a través de diversos recursos, como entrevistas individuales a las partes, a testigos, etc.
  • Evaluar la información que se ha obtenido para llegar a las conclusiones finales.
  • Al llegar a acuerdos, sobre todo cuando hablamos de conflictos donde la ley se ve involucrada (separación, divorcio…), comprobar que se aplica la legislación vigente. 

De forma más específica, las funciones que realizan los mediadores son principalmente las de escuchar y resolver, y llevar a cabo las funciones administrativas y procedimentales. Dentro de estas, hay otras labores que realizan estos profesionales. 

Escuchar y resolver

Es en esta parte del acuerdo en que los mediadores interactúan con las partes que se ven implicadas en el conflicto, buscando llegar a una solución que favorezca a todos. Para ello, se entrevista a las partes, donde el mediador tendrá que regular las reuniones y dirigirlas, controlando las posibles negociaciones. 

Además, establece la razón por la que existe un conflicto, identificando los acuerdos posibles y realistas. Mientras hace todo esto, ha de proponer herramientas y guiar a las partes, motivando a que lleguen a una solución. 

Pero no solo esto, sino que a veces habrá que hablar con testigos para que estos aporten su testimonio. Al igual que han de comprobar que todo está de acuerdo a la ley. 

Funciones administrativas y procedimentales

Entre estas labores encontramos la preparación de informes, de comunicaciones y de otros instrumentos legales en caso de que estos fueran necesarios. Además, habrá que establecer el presupuesto de los servicios que se lleven a cabo. 

En el Centro de Psicología y Psicoterapeuta de Zaragoza, contamos con las profesionales Ana García y Carla Buil, con una gran experiencia en la psicología y la psicoterapia.