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Distimia: la depresión crónica

Psicologia Leticia Gutierrez Actualizado: 2 de febrero de 2022 Publicado: 17 de septiembre de 2021

La distimia está definida como un trastorno depresivo que persiste, por ello, se le considera crónica y continua. Tiene mucha similitud con la depresión mayor, ya que el paciente entra en una sensación de desánimo permanente, que puede llegar afectar su rutina diaria y sus relaciones interpersonales. 

La enfermedad y su pronóstico

La distimia es una condición de la mente, que puede llegar a afectar considerablemente la calidad de vida de una persona, por su carácter crónico. 

Cuando el paciente no tiene la capacidad de poder aminorar sus síntomas, su comportamiento empeora. Por eso, es importante que sea sometido a un adecuado tratamiento que logre controlarle su estado emocional

Síntomas de la distimia

La distimia se caracteriza por la pérdida de interés que demuestra el paciente por sus actividades cotidianas. Es una persona con un sentimiento de desesperanza, de baja autoestima, que se siente improductiva en su Yo Interno. 

Son sentimientos difíciles de manejar, ya que estos tienden a prolongarse indefinidamente, afectando sus relaciones. 

La distimia no le permite a la persona sentirse optimista ante cualquier evento grato o feliz, de allí nace la etiqueta de que una persona es negativa porque se queja frecuentemente. Entre tanto, los síntomas más relevantes de esta enfermedad son: 

  • Desinterés en cuanto a sus actividades diarias. 
  • Tristeza persistente y sentimiento de vacío. 
  • Cansancio constante y baja energía. 
  • Desazón y baja autoestima. 
  • Irritabilidad y dificultad de concentración. 
  • Merma en la productividad y en la eficacia. 
  • Evasión o aislamiento de actividades sociales. 
  • Sensación de culpa y excesiva preocupación por el pasado. 
  • Comer demasiado o inapetencia. 
  • Insomnio persistente. 

Para la mayoría de los pacientes, manejar la distimia como trastorno persistente es una actividad compleja, por ello, se recomienda una atención adecuada a nivel médico. 

Diagnóstico de la distimia 

Para diagnosticar la distimia, es necesario efectuar una evaluación psicológica, tratando de indagar la cantidad de emociones que ha tenido esa persona durante toda su vida. Para aquellos que presentan síntomas de trastorno depresivo, se les recomienda el apoyo de un psiquiatra. 

El especialista buscará que el paciente explique su malestar determinando sus causas, no es tarea fácil, pero un entorno cercano puede ayudarlo en ello. 

Causas de la distimia 

Las causas de la distimia son muy diversas, entre ellas se pueden señalar: 

Procesos químicos del cerebro 

En la distimia los neurotransmisores se consideran sustancias naturales que conforman el cerebro y estos pueden llegar a ser los propulsores de algún desarrollo depresivo. 

Algunos estudios han determinado que los cambios en el efecto y la función de estos neurotransmisores, producen interacción con los microcircuitos, que son los encargados de preservar la estabilidad emocional y la depresión, procurando revelar cómo tratarla. 

Herencia 

Investigaciones también han determinado que el factor hereditario tiene gran relevancia en la aparición de la enfermedad. 

Eventos de la vida 

Algunos acontecimientos traumáticos, tales como: altos niveles de estrés, problemas económicos y pérdida de seres queridos, pueden provocar distimia. 

Se calcula que más del 75% de las personas afectadas por distimia, presentan alguna patología crónica distinta. 

Prevención de la distimia 

No existe ninguna medida certera para la prevención de la distimia, a pesar de que es un trastorno que generalmente se presenta durante la niñez o adolescencia. 

La depresión se puede detectar y los síntomas se pueden controlar de la siguiente manera: 

  • Controlando el estrés: esto ayuda aumentar la autoestima y la resiliencia.
  • Contando con el apoyo de familiares y amigos: sobre todo en eventos de crisis. 
  • Acudir a un profesional: buscando tratamiento para evitar que los síntomas se agudicen. 
  • Cumplir a cabalidad con el tratamiento adecuado a largo plazo, para evitar recaídas. 

La distimia y su tratamiento 

Para aplicar cualquier tipo de tratamiento es necesario estudiar las causas, cumplido este paso, lo que ha resultado más efectivo han sido las terapias cognitivos-conductuales y la psicoterapia, aunada a la medicación, la cual debe ser prescrita por un especialista. 

Un tratamiento adicional lo constituye la atención psicológica, la cual ayuda al paciente a manejar mejor sus sentimientos y emociones. 

El especialista más indicado para tratar esta condición o trastorno es el psicólogo o, en su defecto, el psiquiatra, aunque también pueden actuar ambos. El paciente debe seguir las recomendaciones médicas para lograr mejorar su condición mental. 

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