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Acoso Laboral o Mobbing: Causas, ejemplos y que hacer

Monica Moreno Aguilera Psicologa Actualizado: 3 de febrero de 2022 Publicado: 14 de septiembre de 2020

El acoso laboral es una forma de maltrato o violencia extrema (ya sea física, psicológica o sexual) que se produce en el entorno laboral motivado por: conflictos personales, necesidades económicas de la empresa, competitividad extrema… Como cualquier otro vínculo de maltrato, este comienza de una forma sutil y se va haciendo más evidente en la medida en que al acosado le va resultando cada vez más complicado explicarse la situación y solicitar ayuda. El miedo a las consecuencias de denunciar situaciones de este tipo unido a la falta de información y apoyo social, hacen que exista una política de silencio en torno a las hostilidades dentro del entorno laboral. Este puede ser uno de los motivos por los que, a menudo, se reciben en consulta este tipo de casos en forma de pacientes con estrés laboral, ansiedad, fobias, insatisfacción personal…

El desarrollo profesional del individuo es una de las grandes patas sobre las que se sustenta la satisfacción personal con la vida de las personas. Debido al número de horas invertidas, al compromiso con la tarea y a que forma parte esencial en la fuente de sustento de las necesidades básicas del individuo; es una utopía pensar que, una dificultad de esta magnitud en la esfera laboral no va a repercutir en la vida de quien lo padece. Además, es muy frecuente que la vida social de las personas se circunscriba al entorno laboral, por lo que una situación de acoso puede tener repercusión en la manera en que el acosado establece sus relaciones interpersonales en su vida privada. Por si esto fuera poco, hay un ingrediente importante en la relevancia del impacto de los problemas laborales en la vida personal de las personas que es, precisamente, la autorrealización que se experimenta en el ejercicio profesional.

¿Cuándo se considera que hay acoso laboral?

Es importante tener en cuenta, que las conductas de acoso en el trabajo tienen un objetivo claro que es el abandono del puesto de trabajo por parte del acosado. Por lo tanto, no vamos a hablar de un incidente de violencia aislado, sino de un proceso recurrente y prolongado que puede darse durante años según la capacidad de resistencia de la víctima del acoso.

Lejos de pensar que el acoso laboral es una conducta exclusivamente humana, recurriremos al mundo animal en el que ya se observó cómo un grupo de animales “débiles” se unían para atacar a otro animal más “fuerte” hasta que este último dejaba de ser accesible para los acosadores. Mediante las teorías psicológicas clásicas de Aprendizaje, podemos comprender cómo el abandono del puesto de trabajo sirve de reforzador de la conducta de acoso lo que favorece el mantenimiento y fortalecimiento de la conducta en sucesivas situaciones transformando el mobbing en un problema de índole social.

No existe un perfil definido de quién puede sufrir acoso en el trabajo

Cualquiera de nosotros podría comprobar cómo un día comienzan a interrumpirle al hablar, recibe gestos de desprecio o rechazo, empieza a ser excluido de conversaciones y eventos sociales de la empresa… Y así hasta llegar a situaciones más explícitas en las que sólo se es juzgado por los errores, se asumen tareas humillantes o, directamente, no se asignan tareas… Estos pródromos de carácter más psicológico, y que pueden pasar desapercibidos; pueden evolucionar a sustracción de pertenencias, provocaciones, faltas de respeto e, incluso, agresiones físicas. En este proceso, la persona acosada va aumentando su malestar subjetivo, su inseguridad, su falta de confianza en sí mismo… lo que genera una fuerte confusión e incredulidad: “¿Cómo me puede estar pasando esto a mí? ¿Será cosa mía?”

Ejemplos de acoso laboral

Podemos diferenciar diferentes situaciones de acoso laboral que van a conllevar una gestión y consecuencias en la persona acosada, ligeramente diferentes:

– Acoso laboral horizontal. Se produce entre compañeros del mismo rango. Recordaría a aquellos animales que se unían para hacer frente al débil. En este tipo de acoso, al acosado siempre le quedará el recurso de acudir a organismos superiores y, en función de la respuesta recibida, amortiguar el impacto o verse en una situación de acoso mixta.

– Acoso laboral mixto. Se produce tanto entre los compañeros como de los superiores hacia el acosado. Es frecuente que comience desde una situación de acoso vertical en el que los compañeros del acosado terminan siendo “cómplices” del jefe. Sin embargo, también puede ocurrir que comience como una situación de acoso horizontal y que al recurrir a instancias superiores, estos se posicionen activamente del lado de los acosadores. En este tipo de acoso, el desconcierto y el desasosiego de quien es víctima del acoso es mucho mayor ya que se siente absolutamente desprotegido.

– Acoso laboral vertical. Se produce entre diferentes escalas del organigrama empresarial (frecuentemente, de superiores a subordinados) Es difícil que se produzcan este tipo de situaciones de acoso de forma pura, ya que las consecuencias legales son más rápidas y evidentes. Normalmente, el superior buscará cómplices entre los compañeros y recurrirá a una forma de acoso mixta en la que es más difícil discernir la realidad de lo que está ocurriendo.

Sea cual sea la forma de acoso a la que se sea sometido en el trabajo, vamos a encontrar un repertorio sintomatológico muy florido producto de estas situaciones cuyos efectos son, eminentemente, psicológicos. Lo más habitual es que nos encontremos Trastornos Adaptativos con sintomatología ansioso-depresiva que responden a la existencia de un estresor identificable (el trabajo) y que se reducen al alejarse del mismo. En casos de extrema gravedad o de un tiempo de exposición muy prolongado, se puede desarrollar un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) que es una de las patologías más graves dentro del mundo de la Psicología y que conlleva una merma considerable de la salud física y psicológica de quien lo padece.

Así como ocurre en otras situaciones de maltrato y/o acoso, Internet y las nuevas tecnologías no han hecho sino magnificar los efectos perjudiciales de este tipo de conductas. Los móviles, las redes sociales… se han convertido armas de uso recurrente para los acosadores. Llamadas sin contestación a horas intempestivas, difusión de rumores en redes sociales, whatsapps constantes… generan un aumento del estrés percibido por el acosado que deja de ver salida a la situación que está sufriendo. Así, el acoso deja de delimitarse al horario y puesto laboral para abarcar la vida privada y las 24h del día de la víctima. Esta mayor exposición al acosador no hace sino aumentar y potenciar los efectos perjudiciales para la salud del individuo pudiendo generar un impacto devastador en la vida del acosado.

¿Qué hacer en caso de acoso en el trabajo?

Si crees que estás en una situación de acoso laboral, mi recomendación es que no tardes en acudir a un profesional que pueda guiarte, orientarte y ayudarte a salir de esa situación y a amortiguar el efecto que esta tenga en el resto de tu vida. Eres libre de elegir por dónde empezar. El psicólogo forense puede ayudarte a determinar si el malestar que sientes puede deberse a una situación de acoso laboral real o a otra situación de tu vida cotidiana. Él mismo podrá ayudarte emitiendo un informe pericial si lo consideras oportuno o, como psicólogo, podrás iniciar un proceso terapéutico que te ayude a mitigar los efectos. 

¿Cómo defenderse de un acoso laboral?

En caso de encontrarte, efectivamente, ante una situación de acoso laboral, te recomiendo acudir también a un abogado especializado que te indique qué pasos seguir para aumentar las posibilidades de obtener un resultado óptimo. En España no existe legislación específica para estos asuntos, por lo que los pasos que des serán claves para la obtención de un veredicto positivo para tu caso.

Nadie tiene por qué soportar una situación de acoso ni maltrato en ninguna esfera de su vida. Saca tu coraje y di ¡Basta! No permitas que nadie merme tu potencialidad como ser humano.

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