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Entrevista a Emilio González Martínez: «El dicho de la media naranja es un fantasma que estropea la vida humana»

El psicólogo Emilio González nos cuenta quién debe acudir a terapia de pareja, por qué no es suficiente el amor romántico, ¡y mucho más!

Las relaciones de pareja son algo de lo más complejo. Inundadas por mitos como el de la media naranja y el amor romántico, parece imposible tener una buena relación. Es por eso que hemos entrevistado a Emilio González Martínez, psicólogo especialista en terapia de pareja, con más de cuarenta años de trayectoria. 

Emilio González nos cuenta qué parejas pueden beneficiarse de ir a terapia y por qué. Además, nos explica lo dañino que es el mito de “la media naranja” y por qué el amor romántico no es suficiente. 

Entrevista a Emilio González Martínez: ¿Cuáles son los valores que promueves en tu gabinete?

Los valores que propongo son mantener unas relaciones civilizadas, aunque las situaciones sean difíciles en algunos momentos. Fundamentalmente, que las cosas se resuelvan hablando, aunque no siempre es así.

¿Cuál es el proceso de trabajo que sigues desde que entra un paciente a consulta?

Suelo hacer dos o tres primeras entrevistas como para tener una idea lo más amplia posible acerca del motivo de la consulta, que normalmente suele ser distinto de la razón por la que llamaron por teléfono. Hay que hacer una investigación acerca de cuál es el verdadero motivo por el que van a consulta.

¿Cómo ha sido tu trayectoria? 

Mi trayectoria empezó en Buenos Aires, en Argentina, hace unos cuarenta y pico años. Realicé mis estudios, a los 32 me vine a vivir a España porque el ambiente en Argentina se volvió irrespirable con la dictadura. 

Hace 44 años que vivo en España. Trabajé en Madrid capital, en Ibiza, donde estuve montando una escuela, después en Barcelona, viajando cada 15 días. Había dejado la consulta de Madrid, que la tenía en Rivas Vaciamadrid. Y ahora estoy trabajando en Arganda, no con la misma intensidad con la que trabajaba hace unos cuantos años, pero sigo en la brecha. ¡He visto de todo!

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Todo, porque me gusta el contacto con la gente y me gusta saber cómo se puede hacer para que las cosas que en un momento dado se han torcido, recuperen un sentido, recuperen una razón de ser

¿Tienes alguna frase, dicho o refrán que te represente (a ti, a tu gabinete o a tu trabajo)?

Estas dos frases de Sigmund Freud: Los humanos somos más morales de lo que pensamos y mucho más inmorales de lo que podemos imaginar y Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas.

Alguien por quien sientas admiración y, ¿por qué?

Siento admiración por todo aquel o aquella que tiene una idea, un sueño, una ilusión, y se rompe el alma por llevarlo adelante. Eso me produce mucha admiración, y hay muchos a quienes podría nombrar. 

Por ejemplo, Sigmund Freud, que fue una bestia trabajadora, escribió tres mil, cuatro mil… páginas, atendió a muchos pacientes por día. Pero no solo en ese ámbito. Me acuerdo de una carta que Einstein manda a Freud a propósito de una pregunta que le hicieron en las Naciones Unidas: “¿por qué la guerra?”

Einstein contestó desde su punto de vista, pero después dijo que le pareció que su contestación carecía de algo que podría agregar Freud como conocedor del alma humana. Einstein no habla del alma humana, de los instintos humanos, de las pasiones humanas; lo deja sin mencionar porque se reconoce como ignorante de eso. 

Resulta muy interesante una reunión que tuvieron en 1927. Al salir, confesaron que había sido entretenida porque Einstein era ignorante del alma humana, y Freud era ignorante de la física, con lo cual se llevaron muy bien. 

También admiro a deportistas, futbolistas, poetas… ¡yo mismo soy poeta! Hace poco conocí la biografía de una mujer rusa que fue la primera alumna de Freud, Lou Andreas-Salomé, que vivió de una forma que… ojalá actualmente tuviéramos esa capacidad de modernidad que tuvo ella en su época, a finales del siglo XIX, comienzos del XX, que vivió como quiso. Eso es muy de elogiar pero, como ella, tengo muchos referentes, porque he leído mucho.

¿A qué parejas recomiendas que vayan a terapia?

En general, a gente que ha llegado a un límite, que no sabe cómo seguir. Suele venir a terapia gente que ha cumplido una etapa en su vida: parejas que a los 20, 30… se han conocido, se han propuesto llevar una vida en conjunto, tener una casa, tener un coche, tener hijos, y entonces van adelante con eso. 

Pero cuando alcanzan los 40 o 50 años, ese proyecto ya está cumplido. ¿Y ahora qué? Hay que reformular aquel contrato que duró hasta ese momento, hay que repensarlo, “recontratarlo”. ¿Queremos seguir? ¿No queremos seguir? ¿Qué hacemos juntos? ¿Usted quién es? 

¿Es inevitable que los años hagan que las partes de una relación se distancien?

Sí, podemos evitarlo si prestamos atención a lo que nos está pasando, y si tenemos una idea de lo que está pasando, porque no siempre se sabe lo que a uno le pasa.

¿Es el amor para toda la vida una posibilidad? 

Es una posibilidad, pero teniendo en cuenta lo que estamos diciendo. Y es una posibilidad, no la única. Estamos dominados por ese dicho tan dañino para la salud, que es el asunto de “la media naranja”: el otro que va a venir a completarme, que lo tengo que buscar, que en algún lado tiene que estar, que si está, que si no está… Es un fantasma que estropea la vida humana. No existe. 

Te hacen creer desde pequeño que tienes que buscar tu media naranja, y te pasas media vida buscándola, y cuando crees que la has encontrado, resulta que no era exactamente. Es muy dañino, ¡muy, muy, muy dañino! 

Es entonces cuando empiezan las exigencias exageradas con el otro: “yo puse más”, “yo puse todo”… Empiezan los líos, los reproches y las obsesiones. Y cuando vienen a la sesión de terapia de pareja, no se sabe si vienen a separarse o a conocerse

¿Qué opinas del amor romántico? Si es bueno o malo, si ha hecho mucho daño, si tenemos una idea equivocada de lo que es el amor romántico…

El amor romántico es una especie de amor incompleto, le falta alguna que otra cosa. De todas maneras, tampoco está mal un poco de romanticismo, pero no suele ir muy allá, no suele llegar muy lejos

¿Es eficaz acudir a terapia de pareja?

Sí, por lo menos hasta ahora con lo que he podido trabajar durante todos estos años. En general sí, aunque no se puede saber en un 100%. Lo que se consigue es que, o bien vuelvan a conversar y a poder hacer un nuevo pacto sobre cómo seguir adelante, o bien si se separan hacerlo de una forma civilizada. 

Erich Fromm, en su libro El arte de amar (1956), defiende que el amor es una habilidad que hay que trabajar y no algo que surge, ¿estás de acuerdo? ¿Por qué?

Sí, porque el amor es como cualquier otra cosa que hay en la vida y que si no se trabaja no está, no puede existir. No da para existir, por eso el asunto de la media naranja hace tanto daño, porque realmente no se puede. 

Tiene que ver con que, si yo estoy todo el tiempo pensando que la media naranja existe, la busco, incluso si en algún momento creo que la he encontrado, llega un momento en que me doy cuenta de que el otro no es como yo creía que es. Hay que trabajarlo, ¡de eso no se salva nadie!

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