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Entrevista a Maryfelix Garzón, de Maryfelix Garzón – Centro Estético y Bienestar: «El acné no es el enemigo, es un mensaje»

Una conversación íntima sobre piel, emociones y equilibrio interno, donde el acné deja de verse como un defecto y empieza a entenderse como una llamada del cuerpo que merece escucha, respeto y acompañamiento.

Entrevista realizada a:
Maryfelix Garzón - Centro Estético y Bienestar Publicado: 20 de enero de 2026

Maryfelix Garzón lleva años demostrando que el acné no se aborda solo desde la superficie. Desde su propia experiencia personal y profesional, acompaña a mujeres que han vivido su piel con culpa, vergüenza y frustración, ayudándolas a comprender que el acné es un mensaje del cuerpo y no un fallo. En esta entrevista habla de piel, sí, pero también de autoestima, estrés, hormonas, emociones y del proceso de sanar sin resignarse, desde un enfoque profundamente humano e integrador.

¿Cuáles crees que son los elementos más importantes en tu profesión?

Para mí, los pilares fundamentales son la escucha, el conocimiento profundo de la piel y una visión integral. No se trata solo de aplicar técnicas, sino de comprender a la persona que hay detrás de esa piel. La actualización constante, la empatía y el respeto por los procesos biológicos son claves para lograr resultados reales y sostenibles en el tiempo.

¿Cuál es la metodología de trabajo que pones en práctica desde que entra un cliente por la puerta?


Desde el primer momento priorizo la evaluación y la escucha, con una disposición real a entender cómo se siente la persona. Realizo un diagnóstico detallado en el que analizo no solo la piel, sino también los hábitos, la alimentación, el estado emocional y los antecedentes hormonales y digestivos.
A partir de ahí diseño un protocolo totalmente personalizado, donde el primer objetivo es llevar la piel a la calma: sin irritaciones, sin dolor y, sobre todo, sin provocar nuevos brotes. Aquí no se “empeora para luego sanar”. Acompaño al cliente durante todo el proceso, adaptándolo según su evolución. No trabajo con soluciones estándar, porque cada piel tiene su propio lenguaje.

¿Cómo ha sido tu trayectoria?


Mi trayectoria nace de la experiencia personal y profesional. He vivido el acné durante años y conozco de primera mano lo que implica a nivel emocional y social. Esa vivencia me llevó a formarme en profundidad y a cuestionar los tratamientos tradicionales. Con el tiempo desarrollé un enfoque propio, integrativo, basado en comprender la piel desde dentro hacia fuera. Hoy acompaño a otras personas desde ese mismo lugar de comprensión, respeto y consciencia.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Ver el cambio que va más allá de la piel. Disfruto cuando una persona recupera la confianza, deja de esconderse y vuelve a mirarse al espejo con calma. Acompañar ese proceso, tanto externo como interno, es lo que más sentido le da a mi trabajo. Sin duda, uno de los momentos más especiales es ver sus caras desde la primera semana, cuando empieza a nacer la esperanza.

¿Tienes alguna frase, dicho o refrán que te represente (a ti, a tu empresa o a tu trabajo)?


“La piel no falla, comunica.”
Es una frase que resume completamente mi filosofía.

Un sueño (¡o más de uno!) que te queda por cumplir.


Seguir ayudando a más personas a reconciliarse con su piel. Muchas llegan cansadas, frustradas y rechazando su propia piel. Por eso mi sueño es ampliar este enfoque integrativo a través de formación, divulgación y acompañamiento online, para que nadie sienta que está sola en este proceso.

El tratamiento antiacné es el servicio principal del centro. ¿Cómo nace vuestro sistema propio Antiacné-System y qué lo diferencia de otros tratamientos contra el acné?


El Antiacné-System nace de la necesidad de ir más allá de los tratamientos agresivos que solo tratan el brote. Es un sistema propio que aborda el acné desde una visión integrativa: piel, intestino, hormonas, inflamación y emociones. Lo que lo diferencia es que no se basa en atacar la piel, sino en equilibrarla, llevarla a la calma respetando sus tiempos y enseñar a la persona a entender qué le está pasando.

Además del acné, ¿qué otros tratamientos faciales son los más demandados actualmente en el centro y por qué crees que funcionan tan bien?


El rejuvenecimiento facial no invasivo y los tratamientos enfocados en mejorar la calidad de la piel son muy demandados. Funcionan tan bien porque no buscan cambiar el rostro, sino mejorar su salud, luminosidad y firmeza. El rejuvenecimiento no es una sola cosa, es un conjunto de estímulos respetuosos que activan la regeneración natural de la piel, con resultados visibles desde la primera sesión y beneficios sostenidos a largo plazo.

El rejuvenecimiento facial no invasivo es otro de vuestros pilares. ¿Qué tipo de resultados buscáis y qué perfil de cliente suele solicitar estos tratamientos?


Buscamos una piel más firme, luminosa, uniforme en color y con mejor textura, sin perder la expresión natural. El perfil es muy variado: personas que quieren verse mejor sin procedimientos invasivos ni resultados artificiales, y también como complemento a tratamientos médico-estéticos. En estos casos, significa mimar la piel, devolverle brillo, jugosidad y mejorar incluso la durabilidad de otros tratamientos. Además, supone un espacio de pausa y desconexión, algo muy necesario en el ritmo de vida actual.

Cuando una persona llega con problemas de acné, ¿cómo es el diagnóstico inicial y qué factores tenéis en cuenta antes de empezar el tratamiento?

El diagnóstico es clave. Lo primero es entender si mi método puede ayudar realmente a esa persona. Analizamos el tipo de acné, el estado de la barrera cutánea y el nivel de inflamación, pero también factores internos como la alimentación, el estrés, el descanso, la salud intestinal y el equilibrio hormonal. Todo influye. En ese primer encuentro hablamos de expectativas, resultados posibles y de cómo será el proceso. Entenderlo todo desde el inicio es fundamental para avanzar con confianza

¿Qué tipos de acné tratáis con vuestro Antiacné-System y en qué casos suele dar mejores resultados?

Tratamos acné adulto, hormonal, inflamatorio, persistente y también pieles sensibilizadas por tratamientos agresivos previos. Los mejores resultados se dan cuando la persona se implica en el proceso y comprende que el acné no se elimina de un día para otro, sino que se regula, se equilibra y se sana progresivamente.

Si una persona llega al centro por primera vez, ¿qué le dirías para que entienda vuestra filosofía y el enfoque integral que aplicáis en cada tratamiento?


Le diría que aquí encontrará un acompañamiento honesto y consciente. No trabajamos desde la lucha contra la piel, sino desde el entendimiento y el respeto. Aprenderá a cuidar su piel con amor, desde dentro y desde fuera, y nunca estará sola durante el proceso. Le muestro casos reales, resultados y le explico que, desde la primera semana, pueden empezar a verse cambios. Se trata de que vuelva a nacer la esperanza, esa que muchas veces se pierde tras tantos tratamientos sin resultados. Aquí la tomamos de la mano y caminamos juntas hacia una piel sana. Porque una piel sana es siempre consecuencia de un equilibrio global.

¿Por qué dices que el acné es mucho más que un problema de piel?

Porque el acné no se vive solo frente al espejo, se vive por dentro.

Afecta a la autoestima, a la forma en la que te muestras, a cómo te relacionas con los demás. Muchas personas se maquillan para poder salir, evitan fotos, bajan la mirada y viven con una sensación constante de ser observadas o juzgadas. Y, aun así, escuchan frases como “no es para tanto”.

Pero sí es para tanto, porque lo está viviendo la persona que lo tiene.

¿Tu visión del acné nace también de tu propia historia?

Sí, completamente. Viví el acné desde la adolescencia hasta la adultez.

Y lo más duro no fueron los brotes en sí, sino la vergüenza. Me dedicaba al mundo de la estética y sentía que mi piel no encajaba con lo que hacía. Me maquillaba en exceso, evitaba fotos y muchas veces evitaba incluso mirar a la gente a la cara.

Nunca me rendí, aunque llegué a pensar que quizá el acné siempre estaría ahí, más calmado, pero presente. Hasta que entendí que no era solo piel.

¿Cuándo te diste cuenta de que el acné no era solo un problema externo?

Cuando empecé a observar patrones claros. Los brotes no aparecían al azar.

Había momentos concretos en los que algo interno se desajustaba y la piel lo expresaba. Lo vi primero en mí y después en muchas otras personas.

Ahí entendí que el acné es multifactorial y que la piel es solo el lugar donde el cuerpo comunica lo que no está en equilibrio.

¿Qué papel juegan las hormonas, el intestino y el estrés en el acné?

Un papel fundamental.

Hoy sabemos que muchos brotes están relacionados con desequilibrios hormonales, alteraciones en la microbiota intestinal y un sistema nervioso sometido a estrés constante.

El estrés no es solo emocional: afecta al cortisol, al sueño, a la digestión, a las hormonas y a la regulación de la inflamación.

La piel no falla. La piel avisa.

¿Por qué los tratamientos solo con cremas no siempre funcionan?

Porque pueden mejorar la piel, pero si no se trabaja la causa, el resultado suele ser temporal.

Muchas personas viven en un ciclo de mejora y recaída que genera mucha frustración.

Cuando el abordaje es únicamente externo, el cuerpo vuelve a expresar el desequilibrio de otra forma.

La verdadera sostenibilidad llega cuando se trabaja dentro y fuera al mismo tiempo.

Para ti, ¿qué significa realmente sanar el acné?

Sanar el acné no es tener una piel perfecta.

Es poder salir sin sentir la necesidad de maquillarte.

Es dormir tranquila.

Es despertar sin miedo a cuántos granos nuevos aparecerán al día siguiente.

Es soltar la zozobra constante y recuperar la calma mental.

Hablas mucho de amor propio sin resignación. ¿Qué significa eso?

Amor propio no es conformarse ni rendirse.

Es dejar de luchar contra tu piel y empezar a cuidarte con respeto.

Es escucharte, hablarte bonito y sanar desde el amor, no desde el miedo a tu propia piel.

El cuerpo no necesita castigo, necesita comprensión.

¿Cómo es el acompañamiento que ofreces a tus clientes?

Muy humano. Aquí no se minimiza el sentir de nadie.

Acompaño el proceso completo, no solo la piel.

Guío, explico, contengo y camino con cada persona.

Porque sé lo que se siente cuando nadie entiende y cuando incluso algunos profesionales hacen creer que no hay solución.

La alegría de mis clientes es la mía.

¿Qué le dirías hoy a una mujer que siente que su acné la define?

Que no es su piel.

Que es valiosa, bella y valiente.

Que el acné no la define y que no está sola.

Y que cuando el cuerpo se siente sostenido, comprendido y acompañado, la piel responde.

Si tuvieras que resumir tu mensaje en una frase, ¿cuál sería?

El acné no es el enemigo, es un mensaje.

Y cuando aprendemos a escucharlo, el cuerpo encuentra el equilibrio y la piel sana.

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