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Cómo saber si tu perro o gato está enfermo: 10 señales de alerta que no debes ignorar

Cambios de comportamiento y síntomas físicos que pueden indicar un problema de salud y requieren atención.

CLÍNICA VETERINARIA LAS ROZAS GAIA Publicado: 5 de marzo de 2026

A veces es fácil detectar que algo no va bien: fiebre, vómitos, apatía clara. Pero en muchas ocasiones, perros y gatos disimulan el malestar y los síntomas aparecen “a medias”, como detalles sueltos que se van acumulando. Por eso, más que buscar una señal única, lo más útil es fijarse en cambios de comportamiento y en hábitos que, de repente, dejan de ser normales.

Si convives con un animal, tú eres quien mejor conoce su rutina. Y cuando la rutina se rompe sin explicación, conviene prestar atención. Estas 10 señales no siempre significan algo grave, pero sí son motivos de alerta para observar, anotar y, si persisten, consultar al veterinario.

1) Cambios en el apetito o en la forma de comer

Que coma menos, que rechace su comida favorita, que tarde mucho en terminar o que empiece a “picar” sin ganas suele ser uno de los primeros avisos. También cuenta lo contrario: un aumento de apetito repentino, sobre todo si se acompaña de pérdida de peso.

En gatos, además, la falta de apetito puede ser especialmente preocupante si dura más de 24 horas, porque se descompensan antes de lo que parece.

2) Beber más o menos agua de lo habitual

Beber mucho más puede estar relacionado con problemas hormonales, renales o metabólicos, entre otros. Beber muy poco, sobre todo si hace calor, puede llevar a deshidratación y empeorar cualquier cuadro.

Un truco simple es fijarte en el cuenco: si lo rellenas más de lo normal o apenas baja el nivel, ya tienes un dato objetivo.

3) Vómitos o diarrea que se repiten

Un vómito aislado puede pasar, igual que una diarrea puntual por algo que comieron. La alerta está en la repetición, en la presencia de sangre, en el decaimiento asociado o en que el animal no tolere ni agua.

En cachorros y gatitos, o en animales mayores, conviene ser más rápido, porque pierden líquidos con facilidad.

4) Letargo, apatía o “no es el de siempre”

Si tu perro no quiere salir, no juega o está más lento, o si tu gato no se mueve de su escondite, no lo tomes como “hoy está vago” sin más. Cuando el ánimo cambia, suele haber un motivo.

También es una señal si duermen más de lo habitual y, aun así, se levantan cansados o sin interés.

5) Dolor o sensibilidad al tocarlo

A veces el dolor se nota porque no se deja tocar, se queja, se aparta o incluso puede reaccionar de forma brusca cuando antes era tranquilo. Otras veces es más sutil: se lame una zona, se rasca insistente o adopta posturas raras para descansar.

En gatos, el dolor puede manifestarse como aislamiento, menos acicalado o cambios en el uso del arenero.

6) Dificultad para respirar o tos

Respirar más rápido de lo normal, con esfuerzo, con la boca abierta (en gatos es una alarma seria), hacer ruidos al respirar o toser con frecuencia no es algo para “esperar a ver si se le pasa”.

Si ves encías pálidas o azuladas, o el animal se agita sin hacer ejercicio, es motivo de consulta urgente.

7) Cambios en la orina

Orina más veces, menos, o con esfuerzo

Orinar a cada rato, hacer pequeñas cantidades, llorar al intentarlo o manchar fuera de lugar son señales importantes.

En gatos, especialmente en machos, la obstrucción urinaria puede ser una urgencia. Si entra muchas veces al arenero y no sale nada (o casi nada), mejor no esperar.

Orina con sangre o muy oscura

La sangre visible, el olor muy fuerte, o un color anormal son datos que conviene evaluar cuanto antes, aunque el animal “parezca bien”.

Cómo saber si tu perro o gato está enfermo: 10 señales de alerta que no debes ignorar

8) Pérdida de peso o abdomen hinchado

Bajar de peso sin haber cambiado dieta o ejercicio es una señal clásica que suele pasar desapercibida hasta que es evidente. Un abdomen hinchado, duro o que aparece de repente también es un signo que requiere revisión.

Lo ideal es pesar a tu mascota de vez en cuando o, al menos, notar si “se le marcan más” huesos que antes no se notaban.

9) Problemas en piel y pelo

El pelo más apagado, caída excesiva, caspa, calvas, heridas que no curan, bultos nuevos o picor constante pueden indicar desde alergias hasta parásitos o problemas internos.

Si notas un bulto, aunque sea pequeño, vale la pena medirlo (con una moneda al lado, por ejemplo) y vigilar si crece, cambia de textura o molesta.

10) Cambios de comportamiento: agresividad, ansiedad o desorientación

Un animal que se vuelve irritable, se esconde, maúlla o ladra sin motivo, está más ansioso o parece desorientado puede estar pidiendo ayuda a su manera. A veces es dolor, a veces es estrés, y otras veces hay un problema neurológico o sensorial detrás.

En perros mayores, por ejemplo, la desorientación nocturna o el “quedarse mirando a la nada” puede ser una señal a valorar.

Qué hacer si detectas una de estas señales

Lo primero es observar sin obsesionarse, pero con método. Anota cuándo empezó, con qué frecuencia ocurre y si hay algo que lo empeore o lo mejore. Si puedes grabar un vídeo de la tos, la respiración o el comportamiento raro, suele ayudar muchísimo en consulta.

Si hay sangre, dificultad respiratoria, imposibilidad para orinar, decaimiento fuerte, o un cachorro/gatito está afectado, lo sensato es actuar rápido.

Tu perro o tu gato no pueden decir “me duele aquí”, pero sí pueden mostrarlo. Y muchas veces, una visita a tiempo convierte un susto en un tratamiento sencillo, en lugar de una urgencia complicada.

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