El sistema público de pensiones en España ¿Está obsoleto?

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Hablemos de la sostenibilidad del sistema público de pensiones, que es el segundo gran problema al que se enfrenta el gobierno en la actualidad, por supuesto dejando a un lado el primero, que es el covid-19.

El gasto económico al que se está viendo sometido el instituto de la seguridad social a consecuencia de la pandemia no hace más que poner en una muy difícil situación el gasto público en pensiones.

Para poder entender el porqué, vamos a explicar en primer lugar, cómo funciona el sistema público de la seguridad social.

Cómo funciona el sistema público de pensiones

Es un sistema solidario y de reparto (todos los pertenecientes al sistema aportamos) compuesto por los empresarios, trabajadores por cuenta ajena, trabajadores autónomos (RETA), y trabajadores con régimen especial de minería, agrarios y del mar entre otros.

Todos aportan a la caja única llamada seguridad social y de ella se paga el gasto sanitario, las prestaciones por desempleo, viudedad, orfandad, maternidad, incapacidad temporal permanente y por supuesto las pensiones.

Pero en palabras de fácil entendimiento, a la caja no le llega suficiente dinero para después poder repartir.

Y esto enlaza con el problema añadido y muy importante sobre el que nunca hasta ahora nos están dando explicaciones. Si no hay dinero en la caja, ¿de dónde se pagarán las pensiones?

Cada vez hay menos trabajadores nuevos

Sabemos que el problema de base es la pirámide generacional (cada vez están naciendo menos niños, que serán los que en el futuro sostengan el sistema con sus aportaciones y cada vez más tarde) y el sistema público de pensiones a diferencia de lo que muchos creen, es un sistema de reparto y solidario (como decíamos más arriba) donde los trabajadores de hoy pagan a los jubilados de ahora con sus aportaciones a la seguridad social actuales. 

A esto hay que sumar los futuros jubilados a corto plazo en los próximos años pertenecientes a la generación del baby boom de los 60. Habrá menos aportantes por la diferencia entre menos nacimientos y más jubilados.

Al estar la pirámide invertida (por la disminución de nacimientos cada vez hay más jubilados y menos mano de obra activa que haga aportaciones) el sistema no se sostiene por sí mismo. Es totalmente imposible. 

En resumen, habrá en poco tiempo más gastos que ingresos, y por estas razones en el futuro a corto plazo se incrementarán los gastos mucho más todavía. Si a eso le añadimos el aumento de la esperanza de vida de las personas, que hace que un pensionista cobre durante más tiempo su pensión, llegamos a una conclusión obvia.

Conclusiones del sistema público de pensiones

El sistema no es el más correcto a día de hoy de acuerdo con la realidad actual. Y no se puede financiar por sí mismo. Necesita un cambio radical. ¿Se financiará con impuestos ajenos al sistema?  En definitiva, ¿cuál es la solución? A día de hoy no lo sabemos.

Como conclusión final, ésta es la razón principal por la que todas las personas en edad de trabajar deberían de pensar en su futuro y, sobre todo, si podrán mantener el nivel de vida con lo que le quede de pensión.

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