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Construcción y mantenimiento de piscinas: lo que debes saber antes de empezar

Aprende los pasos esenciales para construir y mantener una piscina funcional y bonita durante todo el año

Jardinería y construcción grupo KAM Actualizado: 28 de octubre de 2025 Publicado: 28 de enero de 2026

Tener una piscina en casa no es solo un lujo. Es un espacio de disfrute, de descanso y, para muchos, un punto de encuentro con familia y amigos. Pero detrás de esa imagen de verano perfecta hay planificación, trabajo y, sobre todo, buenos cuidados.
Tanto la construcción como el mantenimiento de piscinas requieren atención a los detalles si se quiere disfrutar de un espacio funcional, duradero y bonito.

Planificar bien la construcción es clave

Construir una piscina no empieza con el primer ladrillo ni con la excavadora. Empieza con una buena planificación. Definir el uso que se le dará es fundamental: no es lo mismo una piscina para darse un chapuzón en verano que una para entrenar o nadar a diario.

La ubicación es otro factor esencial. Lo ideal es un lugar soleado, con fácil acceso y buena circulación de aire. También conviene evitar zonas con muchos árboles cercanos, ya que las hojas pueden convertirse en un problema constante de limpieza.

En cuanto al diseño, hay múltiples opciones: piscinas de obra, prefabricadas, de hormigón proyectado, de acero o de fibra. Cada una tiene sus ventajas y su coste, por lo que es importante valorar bien cuál se adapta mejor a las necesidades y presupuesto.

Tipos de piscinas más comunes

  • Piscinas de obra: duraderas, totalmente personalizables y resistentes al paso del tiempo.
  • Piscinas prefabricadas: más rápidas de instalar y con un mantenimiento sencillo.
  • Piscinas elevadas: ideales para jardines pequeños o presupuestos ajustados.
  • Piscinas naturales: combinan diseño y sostenibilidad, sin uso de productos químicos.

Elegir el tipo adecuado dependerá del espacio, el presupuesto y el estilo que se busque.

Detalles que marcan la diferencia

Una piscina no es solo el vaso de agua. Hay muchos elementos que mejoran la experiencia y hacen más sencillo su cuidado:

  • Sistemas de filtrado eficientes que mantengan el agua limpia.
  • Revestimientos resistentes que garanticen durabilidad.
  • Escaleras y bordes antideslizantes para mayor seguridad.
  • Iluminación para disfrutarla también de noche.
  • Automatización de la depuración para ahorrar tiempo y energía.

Invertir en buenos materiales y un diseño bien pensado evita muchos problemas a largo plazo.

El mantenimiento no es opcional

Una vez construida, comienza la etapa más importante: mantener la piscina en buen estado. Un error común es pensar que basta con limpiarla de vez en cuando. La realidad es que un buen mantenimiento es la clave para conservar el agua clara y evitar averías costosas.

Rutina básica de mantenimiento

  1. Limpieza superficial: retirar hojas, insectos u otros residuos con una red.
  2. Filtrado diario: ayuda a mantener el agua en movimiento y libre de impurezas.
  3. Control químico: ajustar niveles de cloro, pH y alcalinidad para evitar algas y bacterias.
  4. Cepillado de paredes y fondo: evita acumulaciones de suciedad y manchas.
  5. Revisión de equipos: comprobar que la bomba y el filtro funcionan correctamente.

Con una rutina sencilla pero constante, se alarga la vida útil de la piscina y se evitan problemas más serios.

Preparar la piscina para cada temporada

En verano, el mantenimiento debe ser más frecuente, ya que el uso es más intensivo y la temperatura favorece la proliferación de microorganismos. En invierno, aunque se use menos, no hay que abandonarla. Cubrirla, proteger la bomba y ajustar los niveles químicos es esencial para que esté lista en la próxima temporada.

También es recomendable realizar revisiones profesionales una o dos veces al año, sobre todo antes del verano, para asegurarse de que todo el sistema funciona bien.

Productos y herramientas que facilitan el trabajo

Hoy en día existen muchas soluciones que hacen que el mantenimiento de piscinas sea más fácil y eficiente:

  • Robots limpiafondos automáticos.
  • Kits de análisis de agua para controlar pH y cloro.
  • Sistemas de cloración salina para un tratamiento más natural.
  • Cubiertas térmicas que ayudan a conservar la temperatura.
  • Aplicaciones que permiten automatizar horarios y filtrados.

Invertir en herramientas adecuadas ahorra tiempo, agua y dinero.

Seguridad y normativa

La seguridad es un punto que no se debe pasar por alto. Las piscinas deben contar con elementos que eviten accidentes, sobre todo si hay niños en casa. Barandillas, alarmas, cubiertas seguras y suelos antideslizantes son medidas sencillas que pueden prevenir situaciones peligrosas.

Además, en muchas zonas existen normativas que regulan la construcción de piscinas privadas. Antes de comenzar cualquier obra, conviene informarse y cumplir con todos los requisitos legales y técnicos.

Un valor añadido para el hogar

Una piscina bien construida y cuidada no solo mejora la calidad de vida, también incrementa el valor de la vivienda. Es un elemento que aporta confort, estética y, en muchos casos, una sensación de vacaciones sin salir de casa.

Tanto si se trata de una piscina pequeña como de una más sofisticada, lo importante es hacer las cosas bien desde el principio y mantener una rutina de cuidados que garantice su durabilidad.

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