El peritaje judicial en los casos de guarda y custodia

| |

En los procesos de separación y divorcio, los cónyuges han de ponerse de acuerdo a la hora de establecer el régimen de visitas y la custodia de los hijos menores que tengan a cargo. Lo más común, y casi siempre lo mejor para los menores, es que haya acuerdo entre las dos partes al respecto de cómo proceder.

Sin embargo, en ocasiones no se llegan a puntos de encuentro y es un juez el que debe dictaminar acerca de con quien convivirá el menor o menores.

La decisión no está tomada tras echar una moneda al aire, ni mucho menos. El juez, y el fiscal, estudian los entornos que rodean a los padres para conocer en cuál de ellos estará mejor el menor o menores. Y lo hacen a través de peritajes judiciales, realizados por un perito psicólogo que se encarga de dicha evaluación.

¿En qué consiste el peritaje judicial para los casos de guarda y custodia?

Un especialista en materia de guarda y custodia, el perito psicólogo, evalúa y analiza el contexto de cada progenitor y de cada miembro de la familia. A través de estudios psicológicos, y atendiendo a determinados parámetros, expone cómo el menor o menores se pueden ver influenciados ante posibles modificaciones cotidianas.

Estos estudios se basan en cuestionarios y entrevistas personales, en los que se conoce la conducta y comportamiento de cada individuo en base a su lenguaje verbal y no verbal. El fin primero y último es asegurar el bienestar de los hijos menores.

En la entrevista, además, se evalúan las capacidades de los padres, su dinámica familiar, el contexto en el que se desenvuelven, sus actitudes, sus roles y la adaptación de los vástagos al cambio en la unidad familiar y entorno.

Un trabajador social también puede estar presente durante este careo. En su caso analizará y ofrecerá una asesoría a la familia a nivel cultural y socioeconómico y de qué manera, en caso de que exista algún problema, puede afectar al núcleo familiar.

A veces los recursos de un mismo no parecen suficientes, otras veces las habilidades personales están demasiado escondidas, y la depresión y la tristeza te hunden o la ansiedad y el estrés te abruman, o notas que tu comportamiento es diferente al de otras veces y todo parece un problema, es el momento de dejarte a ayudar.