Amenazas y coacciones: ¿cuándo contratar a un abogado penalista?

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El derecho penal es una rama del derecho público que regula la potestad punitiva del Estado. En otras palabras: se trata del conjunto de normas con las que cuenta el Estado para castigar, desde un prisma de imparcialidad y proporcionalidad, las conductas que violentan las reglas básicas de convivencia.

Su objetivo, además de perseguir y castigar a quienes incumplen las reglas, es velar por la armonía en la sociedad y proteger a la ciudadanía.

Los abogados penalistas son expertos en esta materia, conocen al dedillo tanto las normas como su aplicación y su resolución, si bien será un juez, en última instancia, quien determine, a la vista de los hechos y las pruebas, la pena que acompaña al castigo.

Por lo tanto, la función principal del abogado penalista es guiar y asesorar a su cliente sobre los cauces a seguir y las medidas oportunas a tomar en cada situación. Si atiende a una persona acusada, su fin será defender sus intereses ante un juez y si su cliente es víctima, entonces le informará y ayudará a presentar una demanda en la que se pedirá un castigo y una sanción para el acusado.

 Tipos de delitos que recoge el código penal

Son muchas las circunstancias en las que se puede y debe recurrir a un abogado penalista y la razón es que existen muchos tipos de delitos. Podemos, eso sí, acotarlos en seis grandes grupos: delitos contra las personas y la vida, delitos contra la libertad, delitos contra la propiedad, delitos de conducta, delitos de dinero e identidad y delitos contra el honor.

Los delitos contra el honor son aquellos en los que una persona emite una opinión sobre otra con la clara intención de dañar su honorabilidad. En este sentido, el derecho penal recoge dos tipos diferentes: la injuria y la calumnia.

En lo que respecta a los delitos de dinero e identidad, el experto penalista puede intervenir cuando se trata de alguno de los siguientes motivos: extorsión, malversación de fondos, fraude, falsificación de documentos, suplantación de identidad o falsificación de dinero.

Sobre los delitos de conducta, estos tienen que ver con el comportamiento negativo del individuo. Así podemos destacar que se persiguen las siguientes conductas: conducir bajo los efectos del alcohol o sustancias estupefacientes, conducir por encima de los límites de velocidad, uso de sustancias ilegales o conducta desordenada (alteración del orden público).

Al hablar de delitos contra la propiedad se tienen en cuenta motivos como: hurto, robo, apropiación indebida, vandalismo, usurpación de la propiedad o hasta un incendio causado de manera intencionada.

Seguimos con los delitos contra la libertad, que son los que tienen que ver con las amenazas, coacciones, secuestros o detenciones ilegales. Este último es el delito contra la libertad por excelencia.

Y, por último, aunque no por ello menos importante, están los delitos contra las personas y la vida, seguramente los más duros. Aquí se recogen, entre otros: asesinato, homicidio (en cualquiera de sus vertientes), tortura, maltrato, violación e intento de violación, abuso de menores, trata de seres humanos, asaltos, lesiones o tráfico ilegal de órganos.

¿Cuándo contratar a un abogado penalista?

Siempre es recomendable pedir asesoramiento legal en cuestiones que tengan que ver con las leyes y la justicia. Todos los procedimientos legales requieren, tanto a la hora de presentar una denuncia como en una vista ante un juez, que el acusado o víctima esté representado por un abogado. En los casos que arriba hemos expuesto será un abogado penalista quien pueda responder mejor y actuar de la manera acertada.

Sin embargo, puede que no tengas claro todavía en qué situaciones debes recurrir a un experto en este campo. Nosotros vamos a tratar de allanarte el camino para tratar de disipar tus dudas.

En primer lugar tienes que saber que acusar a alguien o defenderte de una acusación tiene como objetivo principal obtener el máximo beneficio. En el caso de estar acusado el reto es salir indemne y en el caso de ser la víctima la idea es lograr la mayor sanción, tanto a nivel penal como a nivel económico si procede. Por lo tanto, es fundamental para comenzar con la querella o denuncia, tanto confeccionarla como presentarla, contar con un abogado para que te informe y ayude sobre cómo proceder.

Como ya has podido comprobar, en todos los casos de delitos penales mencionados existen dos partes: el acusado y la víctima. No importa en qué situación te encuentres, si de víctima o acusado, pero si la otra parte cuenta con un asesor penalista, lo mejor es que iguales las fuerzas contratando los servicios de otro profesional. De lo contrario te vas a encontrar con un rival que está mucho más preparado para afrontar el proceso.

Si eres requerido por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ya sea para acudir a una comisaría o presentarte en el juzgado, es recomendable contactar con un abogado penalista para que te informe de lo que está sucediendo y te aclare las opciones que tienes.

Aunque no seas víctima o acusado, en caso de estar involucrado en un delito grave, por ejemplo, como testigo o cómplice, es mejor estar bien defendido desde el primer momento. La razón no es otra que evitar enfrentarse a unas consecuencias muy graves, ya sea en forma de pena, de sanción económica o ambas.

Estas son las razones más habituales por las que ha de contratarse un abogado penalista.

Paoli Campos abogadas es un despacho jurídico especializado en derecho de familia en Zaragoza